La combinación del Fenómeno de El Niño y la DANA Aníbal mantiene bajo vigilancia las condiciones meteorológicas en Perú, donde durante los últimos días se han registrado lluvias, lloviznas, nevadas y ráfagas de viento en distintas zonas del país.
El escenario también genera preocupación por el patrimonio arqueológico peruano, ya que más de 8.000 sitios se encuentran expuestos a eventuales efectos de lluvias intensas, inundaciones y activación de quebradas, especialmente en sectores de la costa.
DANA Aníbal provoca lluvias y nevadas en distintas regiones de Perú
La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) corresponde a un sistema atmosférico frío ubicado en niveles altos y medios de la atmósfera. Según explicó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), el sistema se encontraba entre 5 y 10 kilómetros de altura sobre el Pacífico, cerca de Perú y Chile.
Esta DANA favoreció precipitaciones líquidas y sólidas, además de ráfagas de viento, principalmente en la sierra sur y central. El sistema también contribuyó a episodios de lluvias y lloviznas en sectores de Lima Metropolitana.
La interacción entre el aire frío y masas de aire cálido y húmedo provenientes de la Amazonía puede generar precipitaciones intensas y nevadas en sectores ubicados a gran altura. Senamhi señaló que las precipitaciones sólidas se registraron principalmente sobre los 3.800 metros sobre el nivel del mar.
Lima también registra efectos del sistema atmosférico
En Lima Metropolitana, los efectos se concentraron particularmente en sectores del sur. Infobae reportó aniegos e inundaciones en Villa El Salvador, Chorrillos y San Juan de Miraflores, mientras Senamhi mantenía el monitoreo de las condiciones meteorológicas.
Las zonas de la sierra sur identificadas entre las más afectadas incluyen Puno, Cusco, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Moquegua y Tacna. También se registraron efectos en sectores de la sierra central, entre ellos Junín, Huancavelica, Huánuco y Pasco.
El Niño aumenta la preocupación por las lluvias en Perú
El calentamiento del mar asociado al contexto de El Niño ha contribuido a intensificar las condiciones de humedad e inestabilidad vinculadas a las precipitaciones observadas.
En paralelo, especialistas consultados por Mongabay Latam anticipan que los efectos de El Niño podrían intensificarse durante los próximos meses.
Ana Sabogal, directora del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía (Inte) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), señaló que el aumento de las temperaturas y las lluvias podría intensificarse hacia octubre y noviembre. La especialista apuntó principalmente a la zona norte del país.
Según Sabogal, Tumbes, Piura, Chiclayo y Trujillo aparecen entre las ciudades que podrían enfrentar un mayor incremento de las precipitaciones, con efectos que alcanzarían incluso a Lima. La especialista estimó que alrededor de nueve millones de personas podrían experimentar impactos directos asociados a El Niño.
El escenario previsto por la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) también mantiene la atención puesta sobre las costas de Perú y Ecuador. En su comunicado del 14 de agosto, el organismo proyectó que, en la región Niño 1+2, la magnitud del evento se mantendría entre fuerte y extraordinaria hasta el verano de 2027, antes de una transición gradual hacia condiciones neutras a partir de mayo de 2027.
Más de 8.000 sitios arqueológicos están expuestos
Uno de los principales riesgos asociados al escenario previsto en Perú está relacionado con la protección del patrimonio arqueológico.
Una investigación publicada por La República informó que más de 8.000 sitios arqueológicos se encuentran expuestos ante los efectos de El Niño, especialmente en zonas costeras donde las lluvias intensas, las inundaciones y la activación de quebradas podrían afectar estructuras construidas con barro y adobe.
La arqueóloga y docente de la PUCP Ana Cecilia Mauricio advirtió, según el medio peruano, que el Ministerio de Cultura no tendría capacidad operativa ni presupuesto suficiente para proteger más del 70% del patrimonio arqueológico nacional.
La situación es particularmente delicada en la costa norte de Perú, debido a la vulnerabilidad de construcciones elaboradas con adobe y barro. Las lluvias pueden provocar erosión, acumulación de agua y daños estructurales en estos sitios.