La figura de Marjane Satrapi, cineasta e historietista franco-iraní fallecida este jueves a sus 56 años, no solo deja huella a nivel cultural, sino que también su obra siempre estuvo cargada de un profundo mensaje político-social cuyo foco central fue abogar por la libertad de las mujeres en Medio Oriente.
Reconocida internacional por su novela gráfica en blanco y negro de 2020, Persépolis, su creación se convirtió en una de las voces más influyentes del cómic contemporáneo mediante la personificación de sí misma durante su infancia y adolescencia en Irán, durante y después de la Revolución Islámica (1978).
La obra se convirtió rápidamente en un fenómeno editorial y fue adaptada al cine en 2007, consolidando su impacto cultural a nivel global debido a los temas tratados como el exilio, la represión política y la identidad cultural, transformando su historia personal en un relato universal sobre la libertad y la resistencia.
El velo como símbolo de represión y cosificación
Uno de los elementos más recurrentes en su obra fue la crítica al uso obligatorio del velo en Irán, al que retrató como parte de un sistema de control social sobre las mujeres. Clásica es la escena del cómic en donde una Satrapi de 10 años lleva una chaqueta con el eslogan "el punk no ha muerto", mientras el velo cubría su cabello.
Una simple imagen que explica por sí misma el trasfondo político: la cineasta sostuvo recientemente a El País que la obligatoriedad del velo se instala como una justificación a la cosificación de las mujeres —desde muy temprana edad— para reprimir, a su vez, sus libertades y derechos. Relato que a las niñas se les enseña desde pequeñas condicionándolas a sentirse inferiores y a cargar con la culpa de que sus "acciones" tienen consecuencias.
Conocido es el caso de la joven kurdoiraní, Yina Mahsa Amini, que en 2022 fue asesinada por la policía solo por llevar mal puesto su velo, mientras salía de la estación de metro de Teherán.
Una amalgama de reconocimientos a una "muerte triste"
Satrapi fue ampliamente reconocida por su aporte cultural y político. En 2002 y 2004 obtuvo reconocimientos en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême.
En 2008, obtuvo una nominación al Premio Oscar por la adaptación cinematográfica de Persépolis. Ese mismo año también ganó dos galardones en el marco del Premio César del Cine Francés.
Ya en 2024, recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por su defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión.
Sin embargo, este jueves su familia reportó oficialmente su deceso mediante un comunicado, según medios locales franceses: "Marjane Satrapi murió de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida”.