Se ingresó esta semana una querella criminal por delitos ambientales y económicos en contra del Casino Dreams en Talca, que se está construyendo justo al lado del primer humedal urbano reconocido en la ciudad: el cajón del río Claro y el estero Piduco.
Ingresan querella contra casino frente a humedal de Talca por cavar más de lo permitido afectando el acuífero
El Casino Dreams se está construyendo en una zona inundable y en un lugar clave para la recarga del acuífero y el humedal, según informes de la DGA.
La querella fue ingresada por la Corporación de Desarrollo Sustentable Bioecoterra, y alega que durante la construcción se excavó a una profundidad mucho mayor de la máxima declarada, lo que implica un riesgo directo de intervención sobre el acuífero que alimenta el humedal urbano.
Según el texto, durante la tramitación administrativa se declaró que las excavaciones no superarían los 1,6 metros de profundidad, pero un acta notarial certificó que las excavaciones reales estarían a 3 metros de profundidad, superando ampliamente el nivel freático que está a 1,3 metros de la superficie.
Se acusa a la empresa titular de entregar información falsa para eludir la evaluación ambiental, y de delitos económicos al beneficiarse incumpliendo normativas ambientales.
Además apunta al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) por ignorar antecedentes técnicos que exigían que el casino se evaluara, a la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) por archivar denuncias sin actuar ante nuevos antecedentes, y a la Dirección de Obras Municipales de Talca por mantener vigente el permiso de edificación pese a inconsistencias técnicas.
Casino y humedal
Anunciado en septiembre de 2024, el proyecto contempla la construcción de un casino en la zona donde se hacía la Feria Internacional de la comuna hasta 2014, además de restaurantes, un museo, un boulevard, una zona de feria y un anfiteatro para 1500 personas, con una inversión de US$ 21 millones y una extensión de 4,5 hectáreas de tierra clasificadas como zona inundable.
Durante las lluvias de los últimos inviernos, la zona donde se construye ahora el proyecto quedaban inundadas. Según un informe técnico de la DGA para determinar si el proyecto debía o no evaluarse, el organismo técnico declaró que gran parte de la infraestructura se ubicará sobre una zona de recarga del acuífero con alta vulnerabilidad para la contaminación.
El informe recomendaba que se ingresara el proyecto a evaluación ambiental. Sin embargo, desde la Seremi de Medio Ambiente regional declararon que el titular presentó antecedentes sobre estándares de protección de humedales desarrollados por el Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral, que es un referente nacional en la materia, por lo que recomendaban aprobar el proyecto sin evaluación ambiental.
Finalmente se determinó que el proyecto no debía evaluarse y así inició su construcción. Organizaciones locales y la Corporación de Desarrollo Sustentable Bioecoterra denunciaron desde su presentación el riesgo del proyecto no solo para el humedal sino para la seguridad de ese sector de la ciudad, ya que al dejar menos suelo para drenaje se argumentaba que podría aumentar el riesgo de inundación.