Las emisiones de luz artificial nocturna en el planeta aumentaron un 16% entre 2014 y 2022, superando incluso el ritmo de crecimiento de la población mundial, provocando mucha contaminación lumínica, luego de un revelador estudio publicado este miércoles 8 de abril.
Así lo revela un estudio publicado en la revista Nature y liderado por la Universidad de Connecticut (EEUU), con participación de la NASA y el Centro Helmholtz de Geociencias GFZ de Alemania.
Contaminación lumínica aumenta en el mundo
El análisis, basado en 1,16 millones de imágenes satelitales nocturnas de todos los continentes habitados (entre las latitudes 70° N y 60° S), muestra que la contaminación lumínica no avanza de forma uniforme.
Por el contrario, es “sorprendentemente dinámica y volátil”: Un 34% de las zonas estudiadas registraron un aumento del brillo, mientras que un 18% experimentaron reducciones significativas.
Según los investigadores, este aumento se explica por una combinación de factores. En muchas regiones, el desarrollo económico y la urbanización han impulsado más iluminación. Sin embargo, en otras áreas, especialmente en Europa y partes de la costa este y medio oeste de Estados Unidos, la adopción masiva de tecnología LED (más eficiente y menos contaminante) ha logrado reducciones notables, con una media del 25% en países como España, Francia, Reino Unido y Países Bajos.
El estudio también detectó cambios abruptos causados por eventos temporales: Apagones energéticos (como los registrados en Venezuela), fluctuaciones en la producción de combustibles o conflictos sociales y armados en Medio Oriente.
Resultados del estudio
De los 3,51 millones de kilómetros cuadrados analizados, el 51% presentó cambios graduales ligados al progreso económico y la transición a LED, el 20% sufrió alteraciones bruscas y el 35% combinó ambos tipos.
Sólo las zonas deshabitadas o con desarrollo muy limitado, reservas naturales y desiertos remotos, mantuvieron una iluminación estable.
Los autores destacan que medir la luz nocturna artificial es una “poderosa herramienta” para evaluar cambios en las infraestructuras humanas, las transiciones energéticas y el impacto de las políticas públicas.
Con este trabajo, los investigadores ofrecen una visión más precisa y granular de un problema ambiental que afecta a todo el planeta y que, lejos de ser estático, responde de forma compleja a las decisiones humanas en materia de energía, desarrollo y políticas urbanas