jueves 16 de julio de 2026

Cambio climático está reduciendo las horas de sueño anual en ciudades de América Latina, según estudio

Climate Central analizó 1.338 ciudades y detectó pérdidas de hasta seis horas de sueño anuales por el cambio climático y el calor en la región.

16 de julio de 2026 - 09:00

Un nuevo análisis de Climate Central cuantifica por primera vez cuánto sueño están perdiendo las personas debido al aumento de las temperaturas nocturnas provocado por el cambio climático. El estudio analizó 1.338 ciudades de todo el mundo y concluye que, entre 2020 y 2025, una persona promedio perdió casi 56 horas de sueño por año a causa de las altas temperaturas durante la noche. De ese total, más de seis horas anuales —algo más del 10%— son atribuibles directamente al calentamiento global generado por las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación.

Para llegar a estos resultados, los investigadores combinaron evidencia científica sobre la relación entre temperatura y sueño con herramientas de atribución climática, que permiten estimar cómo habrían sido las temperaturas en un mundo sin calentamiento global. Uno de los principales hallazgos es que la contribución del cambio climático a la pérdida de sueño al menos se duplicó desde comienzos de la década de 1970 en 1.335 de las 1.338 ciudades analizadas.

¿Qué ciudades de América Latina pierden más horas de sueño?

Aunque las mayores pérdidas se registran en ciudades de Oriente Medio, el fenómeno ya golpea con fuerza a América Latina, especialmente en zonas tropicales y costeras. Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México) encabezan la lista regional, con 93 horas de sueño perdidas al año, de las cuales seis se atribuyen directamente al cambio climático.

Le siguen Cartagena, con 91 horas perdidas y seis asociadas al calentamiento global; Cancún, con 91 horas y cinco atribuibles; y Belém, en Brasil —sede de la COP30—, con 84 horas y seis vinculadas al fenómeno. En tanto, Caracas registra 67 horas perdidas, siete de ellas por cambio climático; Cali llega a 61 horas, con siete atribuibles; y Brasilia estima 52 horas, también con siete asociadas. Incluso en climas más templados el efecto es medible: en Buenos Aires, las personas perdieron 44 horas de sueño al año, cuatro de ellas por el calentamiento global.

¿Por qué la falta de sueño es un problema de salud pública?

Las temperaturas nocturnas elevadas dificultan que el cuerpo reduzca su temperatura durante el descanso, un proceso esencial para un sueño reparador. Dormir menos o dormir mal aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, accidentes, problemas de salud mental y deterioro cognitivo. Los adultos mayores, las mujeres, los niños y niñas pequeños, las embarazadas y las personas de menores ingresos son los grupos más vulnerables, agravados además por el efecto de isla de calor urbana y el acceso desigual al aire acondicionado.

"Dado que el cambio climático provoca noches calurosas cada vez más frecuentes e intensas, las alteraciones del sueño deben considerarse una preocupación creciente tanto para la salud pública como para la productividad humana", señaló Courtney Howard, presidenta de la Alianza Mundial por el Clima y la Salud.

En la misma línea, Rita Issa, investigadora de clima y salud del Tyndall Centre, afirmó: "En la práctica clínica, vemos cómo la falta de sueño puede empeorar la salud mental, aumentar el estrés y la fatiga, afectar la concentración y agravar afecciones de salud subyacentes".

Junto con el informe, Climate Central pondrá a disposición de periodistas una base de datos descargable con resultados para las 1.338 ciudades analizadas, mapas interactivos y otros recursos para desarrollar coberturas con enfoque local.

Sigue leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Humedales en Valdivia, Región de Los Ríos. 

Las más leídas

Te Puede Interesar