En junio de este año, ante las alertas sobre la inusual intensidad que cobraría el fenómeno de El Niño, académicos de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica elaboraron un documento advirtiendo sobre el riesgo de aluvión en el sector de San Carlos de Apoquindo; lugar que hoy se recupera del deslizamiento que dejó una calle entera, casas y autos sepultados en barro.
El riesgo de aluvión, siempre presente en zonas pobladas cerca de quebradas pronunciadas, se hacía más latente tras el incendio forestal que sufrió la cuenca precordillera de más de mil hectáreas durante el verano, dejando los cerros sin cobertura vegetal que retenga el agua y con el suelo erosionado.
Incendio forestal en San Carlos de Apoquindo.
Foto: Agencia UNO.
A pesar de que se vivió un evento inusualmente extremo, por la combinación entre el fenómeno de El Niño intenso y la crisis climática, especialistas apuntan a las alertas de riesgo que ya existían para esa zona en específico, donde recomendaban instalar un monitoreo preventivo con comunicación constante de seguridad para los vecinos del sector.
En la zona se estaban incluso instalando mallas aluvionales que quedaron inconclusas, demostrando que se trata de una zona de riesgo conocido pero donde las medidas preventivas no llegaron a tiempo.
Aluvión, riesgo y evidencia científica
Los académicos también advirtieron por el mismo riesgo en Penco y Tomé, donde el incendio forestal arrasó con cerros y también viviendas durante el verano, en una zona habitada con pendientes y quebradas. Durante las lluvias de invierno en la región de Biobío, el sector registró inundaciones extremas y también procesos erosivos y deslizamientos de tierra, agravados por la erosión del incendio.
Ante los extensos daños sufridos en una zona con riesgos conocidos y con disponibilidad de recursos para prevenir y prepararse, especialistas llaman a tomar decisiones en base a evidencia científica, tomando en serio el riesgo que representa la crisis climática para la vida de las personas.
Sin embargo, los programas de adaptación al cambio climático o de ciudades resilientes ante riesgos de desastres sufrirán significativos recortes si se mantienen las propuestas del gobierno en la ley de Presupuesto 2027.