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Los costos y beneficios de la inminente ley que regula la desalinización de agua de mar en Chile
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Sostenibilidad

Los costos y beneficios de la inminente ley que regula la desalinización de agua de mar en Chile

El proyecto de ley busca ordenar los elementos que circundan a los procesos que involucran las plantas de desalinización, considerando aristas cruciales para mantener el equilibrio en cuanto a la seguridad hídrica de las comunidades y el abastecimiento de las empresas, así como resguardar la biodiversidad cercana a las plantas, sin embargo, hay cuestionamientos sobre cómo se va a proceder.

Por Pablo Oyarzún 11 de abril de 2026 - 06:30

Con el fin de abordar la escasez hídrica y proporcionar agua para el consumo humano y la minería, Chile impulsa el desarrollo de plantas desalinizadoras, que ya cuenta con grandes iniciativas en el norte y centro del país.

Actualmente, existen proyectos como el de Distrito Norte de Codelco, que posee un 96% de avance y que suministrará a las minas Chuquicamata, Ministro Hales y Radomiro Tomic, con un acueducto de más 160 km. En Puchuncaví, la planta de Aguas Pacífico tiene una capacidad de 1000 l/s en la bahía de Quintero con un acueducto de 105 km que se dirige a la región Metropolitana. Por otra parte, la Desaladora Coquimbo de Sacyr es un proyecto destacado por el MOP para asegurar el consumo humano en la cuarta región.

Respecto al avance y la proliferación de nuevos proyectos, el pasado 26 de marzo y luego de más de ocho años de tramitación, el Senado aprobó las enmiendas introducidas por la Cámara de Diputados y Diputadas al proyecto de ley que regula la desalinización del agua de mar en Chile, por lo que queda muy cerca de ser promulgado. La norma crea una Estrategia Nacional de Desalinización y establece la prevalencia del uso del agua desalada para consumo humano.

El proyecto fue valorado por los y las senadoras Camila Flores, Matías Walker, Sergio Gahona, Sebastián Keitel, Renzo Trisotti, Ricardo Celis, Yasna Provoste y Esteban Velásquez, quienes hicieron que existe una “compleja realidad y que este avance es un asunto de seguridad nacional y de justicia territorial. No se limita a habilitar una actividad, sino que es un marco integral, con estrategia nacional y reglas de fiscalización”, fundamentaron.

El foco yace en la regulación para el desarrollo sostenible de iniciativas y proyectos de desalinización de agua de mar, contribuyendo a una mejora en la seguridad hídrica, adaptación al cambio climático y el resguardo de la biodiversidad y el uso sostenible de ecosistemas marinos y costeros. Mediante la Estrategia Nacional de Desalinización, se pretende establecer las orientaciones y prioridades en el uso del agua de mar y la instalación de las plantas.

También modifica el procedimiento de solicitud y caducidad de las concesiones marítimas y establece la prevalencia del uso de las aguas para el consumo humano, doméstico, el saneamiento y la mantención de un caudal ecológico en los acuíferos. Asimismo, dispone que los proyectos sobre instalación de plantas desalinizadoras deberán someterse siempre al sistema de evaluación ambiental.

Para los efectos de la eventual ley, El Desconcierto conversó con Luisa Saavedra Löwenberger, bióloga marina y doctora en oceanografía de la Universidad de Concepción, quien advirtió que el proyecto arrastra dos vacíos críticos: la falta de estudios científicos independientes sobre el impacto de la salmuera en el mar y una regulación que no distingue entre consumo humano y uso minero. "No existen estudios en Chile que demuestren esa dilución", alerta la investigadora vinculada a la ONG Conciencia Sur.

Impacto en la biodiversidad

Respecto a los impactos de las plantas desalinizadoras en el océano y su biodiversidad, Saavedra asegura que tienen dos efectos principales. El primero está asociado al proceso de captación del agua: la succión puede afectar a los juveniles y huevos de todos los organismos que viven en el área, tanto fauna marina como algas.

“Es uno de los impactos más importantes y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de mitigar”. sostiene. El segundo efecto corresponde a la descarga de salmuera, que aumenta la salinidad del medio y perjudica a los organismos que habitan esa zona.

Si bien un estudio de 2024 elaborado por Minera Escondida, Aguas Antofagasta y Minera Candelaria afirma que el incremento de salinidad es inferior al 5% a solo 100 metros del punto de vertido, la investigadora cree que aquello depende del volumen de descarga.

“No es lo mismo una planta que descarga unos pocos metros cúbicos por segundo que una que descarga mil. Si uno calcula el promedio de todas las desalinizadoras, puede concluir que la salinidad sube menos del 5%; pero si se analiza planta por planta, la dilución es diferente en cada caso. La pregunta es en base a qué volumen hicieron ese cálculo”, observa.

“Actualmente, Chile produce alrededor de 16.000 litros por segundo de salmuera, lo que equivale a un millón de metros cúbicos por día. Hay plantas que producen 2.500 litros por segundo. El caudal máximo de la planta que más produce es comparable, o incluso superior a un río, ya que opera de forma continua”, agrega.

Saavedra afirma que están postulando fondos ante el FIPA —el Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura de Subpesca— para evaluar el efecto de la descarga de salmuera sobre los organismos marinos.

El proyecto sostiene que todos los impactos en el ambiente marino y en la zona costera, se deben minimizar al máximo. Desde Fundación Terram, reconocen que dentro de los objetivos de la iniciativa se encuentra el desarrollo sostenible, el resguardo de la biodiversidad y el uso sostenible de ecosistemas marinos y costeros.

Estrategia Nacional de Desalinización

También exige identificar puntos de captación, descarga, caudales y características de rechazo o depósito de salmueras, y contempla que la Estrategia Nacional identifique bahías o áreas donde se recomiende evitar descarga de salmueras por batimetría, corrientes o biota.

Por su parte, Luisa Saavedra cree que la estrategia debería haber existido hace mucho tiempo. “Ya hay casi cuarenta plantas en operación y se proyectan más. Esto suele ocurrir en Chile: se hacen las cosas después de que ya están instaladas y operando”, opina.

Desde Terram, estipulan que la Estrategia Nacional, una vez elaborada, deberá considerar instrumentos de planificación territorial, la Política Nacional de Ordenamiento Territorial, planes regionales, Política Nacional Costera y zonificaciones costeras.

Además, contempla estrategias regionales, zonales o macrozonales y criterios para determinar zonas aptas y bahías sensibles. Todo lo anterior apunta en la dirección de un mejor ordenamiento costero.

“No se incorpora un mecanismo para la evaluación de la sumatoria de actividades en el ambiente marino, ni una obligación específica de evaluar impactos acumulativos de varias desaladoras o de limitar el número de plantas en una misma zona. A pesar de eso, igualmente se introduce un mecanismo administrativo de revisión de superposición o incompatibilidad de solicitudes y ordena consultar por obras y plantas en planeamiento, estudio, proyección o desarrollo que coincidan con el sector solicitado.” apuntan desde la fundación en un análisis al texto legal.

Soluciones y regulaciones del proyecto

El proyecto de ley considera esencial diversificar las soluciones para asegurar un suministro de agua adecuado y enfrentar los efectos del cambio climático en el país desde una mirada integral de la utilización de los recursos hídricos, pero según Terram, no incorpora lineamientos para la priorización de otras alternativas de gestión del agua, manteniendo a la desalación como una solución principal o única.

La propuesta es un avance concreto para que prolifere una regulación específica para la desalinización de agua de mar en el país, no obstante, Terram plantea que mucho de su contenido queda traspasado a reglamentos posteriores y a la futura Estrategia Nacional, “o sea, existe el avance en el marco regulatorio, pero su aplicación depende de otros instrumentos”, fundamentan.

Finalmente, el proyecto, aborda la eficiencia de uso de los recursos disponibles, considerando los usos domésticos, industriales e incluso el modelo agroexportador chileno, que requiere grandes cantidades de agua para funcionar. Terram afirma que no se plantean aspectos sobre optimización del uso actual de agua a escala nacional, ni la revisión de los usos domésticos, industriales y del modelo agroexportador, aspecto que podría ser incorporado dentro de la Estrategia Nacional.

Con todo, lo que se busca es ordenar los elementos que circundan a los procesos que involucra la desalinización, tomando un cuenta aristas cruciales para mantener el equilibrio en cuanto a la seguridad hídrica de las comunidades y el abastecimiento de las empresas, así como resguardar la biodiversidad presente en las zonas donde se encuentran o habrá nuevas plantas, sin embargo, aún hay cuestionamientos sobre los lineamientos y cómo se va a proceder.

Créditos de imagen: Gobierno de Chile

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