domingo 12 de abril de 2026
Paul Watson contra la cosecha de krill en la Antártica. Fotos: cedidas.

Paul Watson, activista: "Vamos a matar de hambre a las ballenas para que la gente tenga salmón barato"

El activista contra la caza de ballenas, Paul Watson, ahora lucha contra la cosecha de krill en la Antártica; alimento vital para ballenas, usado para fabricar comida de salmón.

12 de abril de 2026 - 08:00

Tras décadas batallando contra la caza de ballenas, el activista Paul Watson le declara la “guerra” a la cosecha de krill de la Antártica a través de una campaña de su nueva fundación, Paul Watson Foundation, cuyo barco llamado Bandero embistió a un buque noruego de la empresa Aker QRILL, logrando frenar por seis horas la actividad.

En entrevista con El Desconcierto, Watson explica cómo el krill, alimento clave para ballenas y toda la cadena alimenticia del mar, está siendo usado para producir comida para salmones criados en jaula; una industria que de por sí tiene graves impactos ambientales. También relata las leyes y tratados internacionales que avalan su activismo con el método de “no-violencia agresiva” con la que no ha generado ninguna herida o daño humano en 50 años de trabajo.

En 2025 la industria de cosecha de krill alcanzó por primera vez la cuota de 620 mil toneladas propiciando su cierre anticipado, mientras Noruega impulsa que este límite aumenta a 1,2 millones de toneladas al año.

Fundación Paul Watson en la Antártica

-¿Esperaban una respuesta más o menos receptiva de las autoridades locales?

En realidad, no esperábamos mucho. Cuando llegamos a las Islas Malvinas, lo único que queríamos era reabastecernos y hacer un cambio de tripulación, pero se nos negó la entrada. El gobernador de las Malvinas no dio ninguna razón para la negativa.

Creo que se debe a la presión de la industria del krill, que es muy poderosa. Me parece inusual que se nos niegue la entrada, incluyendo a ciudadanos británicos que están a bordo, sin que se dé una explicación.

-¿Qué ocurrió con la Armada de Chile?

La Armada chilena apareció y nos dijo que dejáramos de hacer lo que estábamos haciendo, pero Chile no tiene jurisdicción en esa zona, así que no teníamos por qué obedecer. Luego dijeron que iban a presentar cargos contra nosotros en Chile. Mi respuesta es: ¿bajo qué fundamento? ¿Qué jurisdicción tiene Chile para intervenir? Esto no tiene nada que ver con Chile.

-La tripulación estuvo un tiempo en Punta Arenas. ¿Cómo fue la recepción?

Recibimos bastante apoyo. Hubo donaciones de provisiones y encontramos a la gente muy amable y receptiva.

Entramado legal

-¿Cuáles son las leyes o tratados que podrían proteger sus acciones y cuáles podrían usarse en su contra?

Intervinimos de acuerdo con la Carta Mundial de la Naturaleza de Naciones Unidas, aprobada por la Asamblea General en 1982. Establece que las organizaciones no gubernamentales y los individuos están facultados para hacer cumplir el derecho internacional de conservación.

También nos amparamos en el principio precautorio: no sabemos cuáles van a ser las consecuencias de la pesca de krill, y ese principio dice que no se puede continuar hasta tener una base científica sólida que demuestre que no será dañino. Y no la tenemos. Lo que sí tenemos son científicos corporativos y gubernamentales con intereses especiales diciendo que no hay problema.

Pero no se pueden extraer esas cantidades de krill de un ecosistema sin que haya consecuencias para los pingüinos, las ballenas, las aves marinas y los peces. Y por supuesto, los científicos de la industria siempre respaldarán lo que la industria quiera.

Exponer el problema en la justicia

-¿Cómo se prepara el equipo para posibles consecuencias legales?

Esperamos que haya algún tipo de desafío legal. No veo un caso penal: no hicimos nada criminal. Pero podría haber una demanda civil, y esa sería una excelente oportunidad para llegar a un tribunal y defender por qué hicimos lo que hicimos. Creo que eso expondría gran parte de lo que involucra la industria del krill y lo peligrosa que es para el ecosistema marino.

Un tribunal es siempre un buen foro para poner los hechos sobre la mesa. Puede ir en nuestra contra o a nuestro favor, no importa. Durante ese proceso, podemos difundir esa información al público y hacer que la gente se detenga a pensar qué está pasando allá abajo.

-Si llega a haber un juicio, ¿en qué país sería?

Buena pregunta. Ahora mismo no parece haber una jurisdicción clara. Ciertamente no Chile, porque Chile no tiene nada que ver con esto. Si Aker QRILL quiere presentar una demanda civil contra nosotros, supongo que tendrán que decidir dónde.

Ballenas, krill y salmones

¿Cómo funciona y qué motiva la industria de la cosecha de krill en la Antártica?

Se trata de una industria ecológicamente destructiva. ¿Por qué les estamos quitando el alimento a las ballenas y los pingüinos? ¿Para qué?

Lo que hacen con el krill es alimentar salmones en pisciculturas, que son principalmente de propiedad noruega. Es un alimento barato para granjas de salmón. Vamos a dejar que los pingüinos y las ballenas mueran de hambre para que la gente pueda tener salmón barato de criadero. Eso es básicamente lo que es.

La industria salmonera es extremadamente destructiva. El 40% de todo el pescado que se extrae del océano se usa para alimentar animales domésticos: pollos, cerdos y salmones. Se está saliendo de control. La razón por la que tenemos salmonicultura es porque hemos agotado las poblaciones nativas de peces en todo el mundo. Prácticamente todas las pesquerías comerciales están en estado de colapso porque estamos sacando demasiados peces. La supuesta solución ha sido instalar granjas de salmón, pero se necesita una cantidad enorme de peces y krill del océano para alimentarlas. Es un círculo vicioso que va a terminar con más pérdida de biodiversidad marina.

-¿Cómo genera ganancias esta industria? Parece una forma muy despilfarradora de fabricar alimento.

La cosecha de krill se sustenta en buena parte por la industria del salmón de criadero, que es multimillonaria. Han instalado estas granjas, que son principalmente de propiedad noruega, en Chile, en el oeste de Canadá, en Tasmania y por todo el mundo. Creo que están intentando hacerlo ahora en las Malvinas. Es una cantidad descontrolada de granjas.

Y es escandaloso porque el salmón del Atlántico es un depredador exótico. No se toma un depredador exótico de un ecosistema y se introduce en otro donde no pertenece. Si yo tomara unas pirañas y las pusiera en un lago en Chile, eso sería ilegal porque causaría problemas enormes. Entonces, ¿cómo se puede tomar a este depredador acuático y ponerlo en un área donde no pertenece?

Ya ha causado problemas. En el oeste de Canadá, la introducción de salmón del Atlántico ha provocado la transmisión zoonótica de virus que han afectado a las poblaciones nativas de salmón y causado un declive grave.

Campaña actual y Sea Shepherd

-La tripulación del barco, ¿son voluntarios o empleados?

Principalmente voluntarios. Tenemos algunas personas con sueldo en posiciones como ingenieros y profesionales necesarios para la seguridad del barco. Pero en su mayoría es voluntariado.

-¿Cómo financian estas campañas?

Con gran dificultad. Todos nuestros fondos provienen del apoyo público. Estamos constantemente haciendo bastante con muy pocos recursos. No somos una organización grande.

Sea Shepherd Global, la organización que yo fundé, se separó porque pensaron que yo era demasiado controversial y confrontacional. Quisieron volverse mainstream y, en esencia, no hacer nada. Van al sur todos los años, toman fotos, pero no hacen nada. Nosotros fuimos allá para demostrar que nuestro movimiento sigue fuerte y que vamos a continuar haciendo lo que siempre hemos hecho.

Nuestro enfoque es lo que yo llamo no-violencia agresiva: intervenir agresivamente, pero sin causar ninguna lesión a nadie. En más de 50 años, nunca hemos causado una sola lesión a ninguna persona.

-Respecto a la colisión con el Antarctic Sea, ¿qué fue exactamente lo que hicieron?

No lo embestimos. Le dimos un empujón. Apenas lo tocamos. La razón fue enfocar la atención en lo que estábamos haciendo. No era nuestra intención dañarlo. No sé qué tipo de caso legal podrían tener. No pueden demostrar daños. No hubo daños. No hubo heridos. Cualquier cosa que hagan va a jugar a nuestro favor.

Persecución japonesa

-¿Cuál es su situación legal actual, tras su arresto y liberación?

El año pasado Interpol retiró la alerta roja contra mí, argumentando que estaba políticamente motivada. Pensé que eso era el fin del asunto. Les tomó 14 años. Pero luego descubrí que Japón sigue presionando a países individualmente. Podrían ir a Chile u otros países y exigir que me arresten. Lo hicieron cuando fui a Brasil, y Brasil se negó, pero me informaron que lo estaban intentando.

La verdadera razón por la que Japón me persigue no tiene nada que ver con los cargos. Estaba en la alerta roja por obstrucción de negocios y conspiración para allanamiento, cargos muy menores. La razón real es que el programa Whale Wars avergonzó al gobierno japonés y quieren represalias.

-¿Están planeando un programa de televisión sobre la campaña del krill?

Estamos trabajando en ello. Teníamos un equipo de filmación a bordo haciendo trabajo de producción para un programa llamado Krill Wars. Cuando hicimos Whale Wars, primero hicimos la campaña y después vendimos la idea. Es lo mismo que estamos haciendo ahora.

Si realmente quieres cambiar las cosas, lo haces a través de películas y series de televisión. Vivimos en una cultura mediática. El arma más poderosa del planeta es una cámara, y nosotros utilizamos cámaras más que cualquier otra cosa.

Biodiversidad y colapso ecológico

-¿Qué le diría a quienes critican su enfoque?

La no-violencia agresiva ha funcionado para mí durante 50 años. Nunca he herido a nadie. Nunca he sido condenado por un delito grave. Nunca he perdido una demanda civil. Es una manera muy eficiente de hacer las cosas: lleva estos asuntos a la atención del público internacional y nadie sale herido.

-¿Hay alguna otra industria que le preocupe?

Toda la industria pesquera industrializada: los arrastreros gigantes, las redes de enmalle de 100 kilómetros y los palangres están literalmente despojando de vida a nuestros océanos. En 2015, en la COP21 en París, recomendé una moratoria de 50 años sobre la pesca altamente mecanizada para darle al océano la oportunidad de reparar el daño. El océano es muy resiliente, pero necesita tiempo. Si no paramos, no habrá industria pesquera en 25 o 30 años porque no habrá peces.

-¿Hay algo sobre la naturaleza que haya aprendido en su carrera y que le gustaría que más gente supiera?

Si vamos a sobrevivir, tenemos que aprender a vivir en armonía con todas las demás especies. Somos parte de la naturaleza, no somos dominantes sobre ella. Si el fitoplancton desaparece del océano —y ha disminuido un 40% desde 1950—, morimos. Dependemos de las abejas, los árboles, los gusanos, los microbios.

Hay tres leyes básicas de la ecología. La primera es la ley de la diversidad: la fortaleza de un ecosistema depende de la diversidad que contiene. La segunda es la ley de la interdependencia: todas las especies son interdependientes entre sí. Y la tercera es la ley de los recursos finitos: hay un límite al crecimiento y un límite a la capacidad de carga. Cuando una especie, como la nuestra, roba la capacidad de carga de las demás, eso lleva al colapso ecológico.

Si miras el planeta como una nave espacial, tiene un sistema de soporte vital que nos da el aire, la comida y regula el clima. Ese sistema está mantenido por ingenieros: los insectos, los peces, los árboles, el plancton. Los humanos no somos ingenieros, somos pasajeros. Nos la estamos pasando bien entreteniéndonos, pero estamos matando a los ingenieros. Y hay un límite de ingenieros que puedes matar antes de que toda la maquinaria se desmorone.

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