lunes 25 de mayo de 2026
Entrevista

Marcelo Trivelli: "La inversión llega cuando hay estabilidad política pero Quiroz está generando incertidumbre"

El exintendente y analista político Marcelo Trivelli evalua la gestión del gobierno de José Antonio Kast, la tramitación de la Ley Miscelánea y los recortes en salud, cultura y educación.

25 de mayo de 2026 - 08:00
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En un sitio patrimonial restaurado en el corazón del tradicional barrio Bellavista, el exintendente de la Región Metropolitana Marcelo Trivelli recibe a El Desconcierto. Es la sede de Fundación Semilla —la organización que preside desde hace más de veinte años, dedicada a la convivencia, la participación ciudadana y la educación—, desde donde hoy observa con distancia crítica el rumbo del gobierno de José Antonio Kast. El ingeniero civil, ex militante de la Democracia Cristiana y columnista habitual de este medio, Trivelli profundiza en la gestión legislativa del Ejecutivo y en las deudas estructurales del sistema educativo chileno. "Los niños que sufren estos recortes son —para el gobierno— un número en una planilla Excel. No son personas", asegura.

Ley Miscelánea: avance sin debate

-¿Cómo evalúas el manejo del Ejecutivo con la Ley Miscelánea —a la que algunos llaman "Ley Tutifrutí" o "Macedonia"— que ha concentrado la agenda legislativa del gobierno?

Le hace daño a la democracia la manera en que la están tramitando. No hay discusión, no hay conversación, no hay escucha a la gente que tiene opinión sobre el proyecto. Pero desde el punto de vista del gobierno, el piquineo de votos, ir uno con uno, les ha dado resultado. Han ido avanzando y lo van a sacar, probablemente.

-¿Te pareció bien la jugada del Partido de la Gente? ¿Lograron sacar un rédito importante a su potencial de clivaje o quedaron cortos?

Siempre se puede sacar un poco más, pero creo que lo hicieron bien: primero entregaron, negociaron, después retiraron, después volvieron a negociar. Vamos a ver cómo termina esto.

-¿Qué te ha parecido la gestión del ministro Quiroz?

La gestión, mala. Estoy absolutamente en desacuerdo con su postura. La Ley Miscelánea no va a traer crecimiento ni va a generar empleo, porque la inversión llega cuando hay estabilidad política. Y lo que está generando el ministro Quiroz, bajo el mando del presidente Kast, es incertidumbre, confrontación y mala onda. Y la confrontación no trae inversiones.

Podrán bajar los impuestos, pero las inversiones no van a llegar más allá de lo que ha sido natural en los últimos años, que fue muy bueno. Los cuatro años del gobierno del presidente Boric tuvieron un buen nivel de inversión, sobre todo extranjera, con cifras récord. Los que ponen freno y los que ponen marcha atrás son los empresarios chilenos, no los extranjeros. Eso es un tema cultural y político.

El gran empresariado chileno y los que manejan los gremios están muy politizados y son de derecha. Por eso en Chile se habla de la "derecha económica", un concepto que no existe en Perú, en Argentina ni en Europa: en general, los empresarios en el mundo tienden a ser mucho más progresistas que acá.

-¿Es algo que puede cambiar con educación, con el desarrollo de habilidades blandas, o ya es parte del ADN del país?

Es ADN, pero es estructura. La clase dominante en Chile es endogámica. Nos educamos en colegios particulares, nos casamos entre quienes estamos en los colegios particulares, nos formamos en universidades bastante cerradas. Algunos nos movemos hacia la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago, la Concepción, la Federico Santa María, pero en general la élite dominante en el mundo empresarial es muy endogámica y cerrada, y trae eso desde el colegio: una postura muy de derecha y de control.

Kast y los recortes: "directamente mintió"

-¿Para el chileno que votó por Kast —alrededor de un 25% en primera vuelta, 58% en la segunda—, estos recortes son una sorpresa o algo previsible?

Creo que es una sorpresa, porque directamente mintió. Dijo que no iba a afectar derechos sociales ni beneficios sociales, y ahora lo cataloga de metáfora o hipérbole —término que, además, no domina del todo—. La gente le creyó. Cuando vas a recortar casi 500 mil millones de pesos solo en salud, eso claramente va a afectar derechos. El 3% suena a poco, pero en pesos es mucha plata.

Vemos casos paradójicos como el del Ministerio de las Culturas: el ministro Undurraga cortó más de lo que le pedían. Los que somos más viejos nos recordamos de niños desnutridos, producto de la aplicación a rajatabla de políticas económicas de la escuela de Chicago. El doctor Mönckeberg desarrolló enormes planes para terminar con la desnutrición en Chile. Y hoy parece que no importa proponer la descontinuación de los almuerzos de la JUNAEB. El problema de esta élite es que no les importa la alimentación de la gente.

Hemos visto eso también con Interior: la indicación para que Chile se transforme en un país de delatores de inmigrantes irregulares. No se ponen en esa situación. Ahí hay un tema ideológico, doctrinario y de cómo concebimos la sociedad y la relación entre los seres humanos.

-¿Ves en los ministros una conducta prepotente?

Creo que es una impronta de ciertas personas, bien graficada en el episodio de Germán Naranjo Maldini con su discriminación en el vuelo de Latam. Hay quienes se creen dueños de la verdad, dueños de todo, y se sienten en libertad de despreciar a otras personas. Cuando dicen "vamos a descontinuar la alimentación de los niños de la JUNAEB" o "vamos a descontinuar los programas de apoyo a los estudiantes con discapacidad", no se ponen en esa situación. Esa prepotencia es parte de una cierta élite chilena que desprecia a los demás.

-¿Hay en el gobierno una mirada de no entender al electorado, de mirar en menos a quienes sufren estas medidas?

No creo que los miren en menos. Ni siquiera los miran. No existen. Son un número en una planilla Excel. Que come sándwiches, que no va al CESFAM, que está en lista de espera. Son un número, no son personas. Creo que eso es lo más terrible de quienes asumen poder con soberbia. Siempre he dicho que todos llevamos un poquito de autoritarismo en nuestras personalidades, pero cuando uno asume un cargo con poder, es clave reconocer eso y autocontrolarse.

¿Hay una derecha con los pies en la tierra?

-¿Ves en Chile Vamos un camino más afable?

No. Una parte de Renovación Nacional ha aprendido a través del tiempo. Han permeado ciertos liderazgos, como el de Desbordes, que no viene de los colegios particulares de élite. Entiendo que la actual presidenta de RN tampoco viene de ese mundo y es, por lo tanto, una derecha más aterrizada. Respeto y creo que es bueno que haya diferentes visiones, pero tienen que estar con los pies en la tierra y con las manos en el barro arreglando las cosas.

La educación chilena: una camisa de fuerza

-¿Cuáles son las dificultades más primordiales que enfrenta hoy el sistema educativo, en un escenario además de recortes?

Ningún gobierno ha ido al fondo de lo que debe ser la renovación de la educación. Entre los dos y los seis años, los niños no tienen nada que aprender en términos de conocimiento. Lo que tienen que adquirir —y por eso diferencio entre aprender y adquirir— son hábitos de convivencia: aprender a reconocer y manejar sus emociones, desarrollar capacidades de colaboración. Cuando tienen esos elementos bien sólidos, después aprenden mucho más.

Desgraciadamente, tenemos instalado que los niños tienen que memorizar y aprender a leer y escribir desde primero básico, a los cinco o seis años. Ahí estamos perdidos. La educación chilena no tiene su base en lo socioemocional. Está probado en Chile y en el mundo que cuando hay una buena convivencia y un buen clima en el aula, el aprendizaje es mucho mejor. Y eso lo confirma la neurociencia: en vez de tener las neuronas orientadas a adquirir conocimiento, están orientadas a defenderse del matonaje, o de un sistema que intenta forzar contenido cuando ese no es el objetivo de la educación. Es una lógica de supervivencia, no de aprendizaje.

-¿Cómo se puede avanzar concretamente? ¿Qué herramientas tiene el país?

Hay que desburocratizar el Ministerio de Educación. La educación en Chile está llena de normas y exigencias administrativas. Segundo, hay que cambiar el Currículum Nacional, que está orientado al conocimiento y a rendir bien en pruebas estandarizadas como la SIMCE o la PAES. La cantidad de horas que profesores y profesoras dedican a preparar esas pruebas es impresionante.

Y hay que desregular la educación. La iniciativa de directores y profesionales a nivel de cada establecimiento debe poder explotar positivamente, liberar el potencial de innovación y creatividad. Hoy la educación en Chile es una camisa de fuerza, no un espacio de creatividad y desarrollo. También hay que cambiar el sistema de financiamiento: debiera ser por RUT, no por asistencia. Eso haría que el sistema se preocupara de atender a cada estudiante y de ponerle un rostro humano a la educación.

-¿Qué pasa con el 91% de estudiantes chilenos que está en establecimientos con influencia del Estado y ese potencial de innovación que no se logra canalizar?

Hay ejemplos. Chile ha ganado varios de esos concursos conocidos como el "Nobel del Profesorado". Hay un profesor cerca de Cabildo, en una escuela unidocente con siete u ocho alumnos, que ganó uno de esos premios a nivel internacional. Como es una escuelita pequeña y rural, a nadie le importa lo que pasa ahí. Este profesor-director ha desarrollado una relación con sus alumnos que es espectacular, y el sistema no lo ve. Lo que le falta a la educación chilena es generar las condiciones para que haya un vínculo real entre todos los estamentos del sistema educativo.

Violencia escolar: efectismo vs soluciones reales

-¿Qué se puede hacer frente a la violencia escolar? Casos como el de Calama, armas en colegios, drogas.

Mi percepción es que la violencia en contexto educativo no es muy distinta de lo que ha sido siempre. Lo que hay hoy es mayor conciencia del matonaje, del maltrato, de las relaciones entre profesores, alumnos y apoderados. El crimen de la inspectora en Calama se sale fuera de toda norma.

Creo que parte de la respuesta del sistema es efectista, no efectiva. Poner control de mochila o detectores de metales los deja contentos. No sirve para nada. Quien quiera hacer daño va a buscar la forma de meter un arma al interior del establecimiento, o la va a usar afuera. Aula Segura fue un fracaso. Escuela Protegida va a ser otro fracaso. Son voladores de luces que tranquilizan a la gente e instalan la idea de que la mano dura resuelve.

Lo que la mano dura de verdad produce es que aumenta la deserción escolar. Y esa gente que deserta es reclutada por grupos narcos o por el crimen organizado, que sí ha crecido de manera muy significativa. Cuando desde la escuela se le dice a ese estudiante "ándate, no te quiero en el sistema", se lo está empujando hacia el narcotráfico. Hay que preocuparse también de quienes están en el límite, de manera que no se pierdan. El Estado no puede abandonar. Ese es su rol. Esa es la forma humana de aproximarse al Estado.

Puedes ver la entrevista completa en esta nota o en nuestro canal de Youtube. No te olvides de comentar, dar like y compartir para poder generar más contenido como éste en El Desconcierto.

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