Una simulación de terremoto y tsunami en Viña del Mar puso sobre la mesa un tema crítico: la necesidad de fortalecer los planes de evacuación vertical en ciudades costeras ante eventos de rápida ocurrencia.
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El académico de la UC Cristián Cortés creó una simulación de lo que sucedería en Viña del Mar con un tsunami tras terremoto de magnitud 9,0, el que llegaría hasta el centro.
Una simulación de terremoto y tsunami en Viña del Mar puso sobre la mesa un tema crítico: la necesidad de fortalecer los planes de evacuación vertical en ciudades costeras ante eventos de rápida ocurrencia.

El ejercicio, realizado por el académico Cristian Cortez, ingeniero estructural UC y magíster en Ciencias de la Ingeniería, se viralizó desde de su cuenta de Instagram Zona Antisísmica y muestra un escenario en el que el mar ingresaría con fuerza por el Estero Marga-Marga, inundando extensas zonas urbanas y alcanzando hasta 4 kilómetros tierra adentro, con alturas de hasta 6 metros en sectores céntricos.
Uno de los aspectos más preocupantes del modelo es el escaso margen de reacción. Según la simulación, el primer tren de olas podría llegar en apenas 14 minutos, mientras que evacuar hacia zonas seguras podría tardar más de 30 minutos, especialmente en escenarios con congestión.
Esto evidencia una brecha crítica entre el tiempo disponible y la capacidad real de evacuación horizontal (hacia cerros o zonas altas), particularmente en ciudades densamente pobladas y con alta carga turística.
Ante este escenario, el experto destaca la relevancia de la evacuación vertical, una estrategia que consiste en trasladarse a los pisos superiores de edificios resistentes ubicados dentro de la zona de riesgo.
De acuerdo con el análisis, la implementación de al menos 14 edificios estratégicamente preparados para este tipo de evacuación podría incluso reducir a cero las víctimas fatales en un evento de gran magnitud.
Esta medida no reemplaza la evacuación tradicional, pero sí funciona como complemento vital cuando el tiempo no permite llegar a zonas seguras.
El concepto no es teórico. Durante el tsunami de Coquimbo en 2015, varios edificios resistieron el impacto sin daños estructurales relevantes, afectando principalmente los primeros pisos.
Además, investigaciones del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden) han demostrado que la evacuación vertical puede reducir significativamente los tiempos de respuesta y mejorar las tasas de supervivencia, especialmente en ciudades con difícil acceso a zonas elevadas.
El caso de Viña del Mar refleja una realidad compartida por muchas ciudades costeras de Chile: alta densidad poblacional, zonas bajas cercanas al mar y tiempos de respuesta limitados ante tsunamis de campo cercano.
Aunque el país cuenta con una cultura sísmica avanzada y frecuentes simulacros de evacuación, expertos como Marcelo Lagos siempre han advertido que el crecimiento urbano exige actualizar las estrategias de mitigación del riesgo.