Una repentina inundación golpeó el interior del Gran Cañón, en Arizona, provocando la crecida de Bright Angel Creek, daños en senderos y puentes y una compleja operación de búsqueda y rescate.
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Dos fallecidos y varios desaparecidos dejó una repentina inundación o gran riada que afectó al Gran Cañon, ubicado en pleno Desierto de Arizona en EEUU.
Una repentina inundación golpeó el interior del Gran Cañón, en Arizona, provocando la crecida de Bright Angel Creek, daños en senderos y puentes y una compleja operación de búsqueda y rescate.
El balance de la emergencia fue cambiando durante las horas posteriores al desastre. Inicialmente, el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) informó que había más de 20 personas que no habían podido ser localizadas.
Posteriormente, la cifra se redujo a unas 15 y, con el avance de las labores de búsqueda, llegó a una persona aún no localizada. Al 1 de septiembre, además, se habían confirmado dos personas fallecidas.
La inundación repentina ocurrió alrededor de las 14:30 horas del sábado 29 de agosto en el sector de Bright Angel Canyon y Phantom Ranch, dentro del Parque Nacional del Gran Cañón.
Las intensas lluvias provocaron una rápida crecida de Bright Angel Creek, un curso de agua que desemboca en el río Colorado. La corriente arrastró rocas, barro y otros escombros, además de destruir o dañar infraestructura ubicada en el fondo del cañón.
La fuerza del agua también afectó distintos sectores utilizados por excursionistas. Más de 60 personas fueron evacuadas en helicóptero desde el interior del cañón durante las operaciones de emergencia. El NPS mantuvo además restricciones y cierres en sectores afectados por la inundación.
El primer cuerpo recuperado correspondió a un hombre de 46 años, localizado durante la noche del domingo cerca de Crystal Rapids, a lo largo del río Colorado. En las horas posteriores, las autoridades confirmaron el hallazgo de un segundo cuerpo.
La cantidad de personas cuyo paradero se desconocía fue disminuyendo a medida que los equipos de emergencia contrastaron información sobre excursionistas, campistas y otras personas que se encontraban en las zonas afectadas.
Al 1 de septiembre, el balance actualizado era de dos personas fallecidas y una persona aún no localizada, mientras continuaban las labores de búsqueda.
El episodio ocurrió durante la temporada de monzones de Arizona, período en el que las tormentas pueden generar precipitaciones intensas y crecidas repentinas en el interior del Gran Cañón.
La particular geografía de la zona favorece que el agua de las precipitaciones se concentre rápidamente en quebradas y cauces. Por ello, las condiciones pueden cambiar en pocos minutos cuando una tormenta descarga sobre sectores ubicados aguas arriba.
El NPS advirtió además sobre la posibilidad de nuevas tormentas y más inundaciones repentinas, junto con flujos de escombros y desprendimientos de rocas, lo que complicó las labores de rescate y aumentó los riesgos para quienes permanecían en el interior del cañón.