A través de una declaración pública, la organización sostuvo que la expresión fue utilizada con un sentido despectivo y recalcó que ser feriante representa "uno de los oficios más dignos, sacrificados y fundamentales para el funcionamiento del país", reivindicando especialmente el trabajo que realizan miles de mujeres en las ferias libres de Chile.
ASOF defiende el trabajo de las mujeres feriantes
La presidenta de ASOF, Paola Morales, afirmó que las mujeres feriantes han construido por generaciones una historia basada en el trabajo, el esfuerzo y el compromiso con sus familias, sus barrios y la seguridad alimentaria del país.
“Las mujeres feriantes han construido, por generaciones, una historia de trabajo, esfuerzo y compromiso con sus familias, sus barrios y la seguridad alimentaria de Chile, por lo que resulta inaceptable que su identidad sea utilizada como un calificativo ofensivo”. “Las mujeres feriantes han construido, por generaciones, una historia de trabajo, esfuerzo y compromiso con sus familias, sus barrios y la seguridad alimentaria de Chile, por lo que resulta inaceptable que su identidad sea utilizada como un calificativo ofensivo”.
Morales añadió que, si alguien considera que llamar a una mujer "señora de feria" constituye un insulto, demuestra un profundo desconocimiento del significado que tiene ese oficio.
“Ser mujer de feria es un orgullo. Significa levantarse cuando el resto del país duerme, trabajar bajo la lluvia, el frío o el calor, cargar toneladas de mercadería, atender con una sonrisa y volver a casa para seguir siendo madres, abuelas, cuidadoras y jefas de hogar”. “Ser mujer de feria es un orgullo. Significa levantarse cuando el resto del país duerme, trabajar bajo la lluvia, el frío o el calor, cargar toneladas de mercadería, atender con una sonrisa y volver a casa para seguir siendo madres, abuelas, cuidadoras y jefas de hogar”.
"Muchas criamos a nuestros hijos en la feria"
La dirigenta recordó que las ferias libres también han sido espacios donde miles de mujeres han formado a sus familias y transmitido valores vinculados al esfuerzo, la solidaridad y el trabajo honesto.
“Muchas de nosotras criamos a nuestros hijos en la feria. Aprendieron a caminar entre cajones de frutas, hicieron sus tareas mientras sus madres trabajaban y crecieron viendo el valor de ganarse la vida con dignidad. Esa historia merece respeto, no desprecio”, manifestó.
Asimismo, sostuvo que las feriantes cumplen una función social que supera la actividad comercial, ya que mantienen un contacto permanente con las comunidades donde trabajan.
“Somos las primeras en saber cuándo una familia está pasando hambre, cuándo un adulto mayor dejó de comprar porque no le alcanza, cuándo un vecino perdió el trabajo o cuándo alguien necesita una palabra de aliento. Somos comerciantes, pero también somos consejeras, confidentes y parte del tejido social de nuestros barrios. Ninguna encuesta reemplaza lo que una feriante conoce de la realidad de su comunidad”. “Somos las primeras en saber cuándo una familia está pasando hambre, cuándo un adulto mayor dejó de comprar porque no le alcanza, cuándo un vecino perdió el trabajo o cuándo alguien necesita una palabra de aliento. Somos comerciantes, pero también somos consejeras, confidentes y parte del tejido social de nuestros barrios. Ninguna encuesta reemplaza lo que una feriante conoce de la realidad de su comunidad”.
Llamado a terminar con las descalificaciones
Paola Morales enfatizó que las mujeres constituyen un pilar fundamental de las ferias libres y que gracias a su trabajo millones de familias acceden diariamente a alimentos frescos, saludables y de calidad en todo Chile.
“Las mujeres de feria alimentamos Chile. Somos emprendedoras, administradoras, trabajadoras incansables y sostenemos buena parte de la economía familiar de nuestro país. Por eso esperamos que nunca más nuestra identidad sea utilizada como una descalificación. Si nos dicen 'señoras de feria', lo recibimos con orgullo, porque detrás de esas palabras hay décadas de trabajo honesto, sacrificio y amor por nuestras comunidades”, afirmó.
Finalmente, la presidenta de ASOF hizo un llamado a que el debate político se desarrolle con respeto hacia quienes desempeñan una labor esencial para el abastecimiento de alimentos en el país.
“En un país que tanto habla de valorar el trabajo, las mujeres de feria merecen reconocimiento, no estigmas. Somos parte de la historia de Chile y seguiremos siendo parte de su futuro”, concluyó.
Las declaraciones de la Confederación se sumaron a una serie de reacciones provenientes del ámbito político, social e institucional, que continuaron durante las horas siguientes al incidente.
Carmen Hertz se suma a las críticas y califica de "arribista" a Camila Flores
La controversia no quedó restringida al intercambio ocurrido en la Sala del Senado. Tras la difusión del enfrentamiento entre Camila Flores y Fabiola Campillai, distintas figuras del mundo político reaccionaron públicamente, entre ellas la exdiputada Carmen Hertz, quien cuestionó con dureza el tono utilizado por la parlamentaria de Renovación Nacional.
Hertz calificó a Flores de "arribista" y "punga", expresiones con las que respondió al episodio protagonizado por ambas senadoras y que rápidamente generó un amplio debate en redes sociales y en el mundo político. La intervención de la diputada se sumó a otras voces que cuestionaron el uso de calificativos despectivos durante la discusión parlamentaria.
Las declaraciones de Hertz contribuyeron a ampliar la polémica más allá del Congreso, instalando un debate sobre el nivel del intercambio político y el respeto entre autoridades en espacios institucionales.
Lucho Miranda cuestiona la polémica y defiende la dignidad de las personas
Las reacciones también llegaron desde el mundo del espectáculo. El comediante Lucho Miranda utilizó su programa No Hacemos Uno de Canal Fabuloso para manifestar su rechazo a las expresiones utilizadas durante el enfrentamiento entre las senadoras, realizando un descargo que fue ampliamente compartido por sus seguidores.
El humorista criticó el tono empleado en la discusión y cuestionó que conceptos asociados a determinados sectores sociales sean utilizados con una carga peyorativa. Su publicación se viralizó rápidamente y se convirtió en otra de las respuestas que generó el episodio ocurrido en el Senado.
El pronunciamiento de Miranda se sumó así a las críticas provenientes tanto de organizaciones sociales como de representantes políticos, ampliando el alcance público que alcanzó la controversia.
"Senadora, su colega ahí está por méritos propios, por propuestas de trabajo o porque pudo lograr conectar con al gente. Está ahí por votación popular, no por pena". "Senadora, su colega ahí está por méritos propios, por propuestas de trabajo o porque pudo lograr conectar con al gente. Está ahí por votación popular, no por pena".
Mesa del Senado remite el caso a la Comisión de Ética por el enfrentamiento
La controversia también tuvo consecuencias al interior del Congreso. Según informó El Mostrador, la Mesa del Senado resolvió remitir los antecedentes del enfrentamiento entre Camila Flores y Fabiola Campillai a la Comisión de Ética, luego del tenso intercambio protagonizado por ambas parlamentarias.
La decisión fue comunicada por la mesa directiva de la corporación, que sostuvo que el respeto entre quienes integran el Senado constituye un elemento esencial para el adecuado funcionamiento de la institución y para fortalecer la confianza ciudadana en el debate democrático. En ese contexto, reiteró que la libertad de expresión debe ejercerse con responsabilidad y dentro del marco del respeto mutuo.
Con esta determinación, la polémica trascendió las recriminaciones públicas y pasó a tener una arista institucional, mientras las declaraciones de ASOF, las reacciones políticas y los cuestionamientos desde distintos sectores continuaban marcando el debate generado por los dichos de la senadora Camila Flores.