UACh instala el primer generador eólico flotante del hemisferio sur en Chiloé aprovechando sus condiciones climáticas
El Proyecto Mewlen acaba de completar su etapa más decisiva: el armado, botadura e inicio de pruebas de un prototipo de generador eólico flotante en la localidad de Manao, al sur del Canal de Chacao, en Chiloé.
La iniciativa, financiada a través del fondo FONDEF IDeA de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderada por el Dr. Gonzalo Tampier, académico y director del Instituto de Ciencias Navales y Marítimas de la Universidad Austral de Chile (UACh), constituye el primer prototipo de este tipo en Chile, Sudamérica y en todo el hemisferio sur.
La plataforma, construida a escala 1:3 y equipada con una turbina de 100 kilowatts, fue diseñada desde sus primeras etapas pensando en las condiciones climáticas y operacionales del sur de Chile.
Comportamiento hidrodinámico
Según explicó Tampier en entrevista con El Desconcierto, uno de sus mayores atributos diferenciadores es su comportamiento hidrodinámico, "es una plataforma que fue optimizada para tener mínimas aceleraciones en el oleaje local que tenemos en la zona sur de Chile, donde típicamente se realiza la actividad acuícola", comentó.
Además de las pruebas hidrodinámicas, el prototipo fue sometido previamente a ensayos a escala en el Canal de Ensayos Hidrodinámicos de la UACh, un laboratorio especializado y único en el país. Ese trabajo permitió validar el diseño antes de llevar la plataforma al mar.
Usos del generador eólico
Respecto a su aplicación, el proyecto apunta principalmente a proveer energía a centros de salmonicultura, hoy dependientes de generadores diésel, aunque también contempla usos en comunidades aisladas y situaciones de emergencia.
"El principal posible usuario de la tecnología podrían ser los centros de salmonicultura, pero también podrían ser otras aplicaciones para zonas aisladas, comunidades u otras cosas, como por ejemplo en caso de catástrofes, donde uno pueda llevar esto como una isla energética", expresó Tampier.
El investigador también subrayó la importancia de que la tecnología sea construible e instalable con capacidades locales, una condición que el equipo consideró desde el diseño inicial. Para su ejecución colaboraron las empresas Green Aqua, Patag@n, Okeanos, Salmoboats y Green Balance, que participaron en el fondeo, la construcción de la plataforma, el sistema eléctrico y el anclaje en el mar.
Tampier trazó un paralelo con el desarrollo eólico marino europeo: hace unos 15 años, el hemisferio norte también atravesaba una etapa de prototipaje a escala reducida, equivalente a la que Chile vive hoy.
"El camino de ellos también partió por donde estamos nosotros", sostuvo, y recalcó que esta primera fase sirve para aprender, desarrollar capacidades locales e identificar oportunidades que eventualmente podrían transformarse en política pública.