Chile exporta más de 131.000 toneladas de palta Hass al año, con una producción récord reciente de más de 235.000 toneladas en la temporada 2024-2025. El principal destino es Europa (57%), seguido por Latinoamérica (25%), Asia y Norteamérica. De esta manera, la industria mueve alrededor de 700 millones de dólares.
Tal aumento en las exportaciones hacia mercados internacionales ha intensificado una problemática común en el rubro: las pudriciones que se manifiestan al ser transportadas y que afectan la calidad del fruto al momento de arribar al punto final.
Para abordar esta situación, un equipo del INIA La Platina integrado por los investigadores Pablo Ulloa, Martina Ladino, Soledad Sánchez y Bruno Defilippi estudia el uso de aceites esenciales como elementos antifúngicos de origen natural.
Fungicidas al límite
La línea de investigación emerge, en parte, debido al incremento de restricciones regulatorias en las economías de destino. De acuerdo al estudio, la Unión Europea no renovó la aprobación del fungicida prochloraz, mientras que Estados Unidos no establece tolerancia para ese activo en palta.
El tiabendazol, otro fungicida que se utiliza habitualmente, también enfrenta límites máximos de residuos cada vez más estrictos en ambos mercados. En consecuencia, ha disminuido el margen de operación disponible para la industria, conduciendo a la exploración de alternativas que proponen un menor impacto ambiental y toxicológico.
Aplicación de aceites esenciales
Los ensayos in vitro realizados por el grupo de investigadores demuestran que los aceites esenciales de hinojo y mostaza presentan actividad antifúngica frente a los hongos Colletotrichum —responsable de la antracnosis— y las especies del complejo Botryosphaeriaceae, que causan la pudrición peduncular. Ambas enfermedades son las más recurrentes en los reclamos que los exportadores reciben desde países extranjeros.
Foto: cedida
No obstante, Ulloa, en conversación con El Desconcierto, comenta que el desarrollo todavía dista de una aplicación a nivel comercial. "Una cosa es lo que haces en el laboratorio, todo controlado, y lo otro que haces en sistemas ya más comerciales, en la cual tienes una heterogeneidad del fruto", fundamenta el investigador e ingeniero en alimentos.
La tecnología que evalúan está constituida por un recubrimiento antifúngico que, si es aprobado a mayor escala, podría integrarse de forma directa en la línea de packing, sin modificar los procesos que ya se encuentran establecidos por productores y exportadores.
Validaciones pendientes
Hasta ahora, los resultados a nivel de fruto son incipientes pero positivos. "Por lo que tenemos inicialmente, nuestro trabajo va por buen camino", explica Ulloa, aclarando que el objetivo es específico: "nuestra línea va por el control de hongos, o sea, esto no es una aspirina que va a solucionar todo".
El proceso para alcanzar una eventual comercialización requiere aún de validaciones a mayor escala y pruebas en condiciones logísticas en un entorno real.