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ISP enciende las alertas: Aumentan casos de niños y niñas intoxicadas por consumir melatonina

La melatonina es una hormona producida por la glándula pineal que regula el ciclo sueño-vigilia y que en niños y niñas es usado para tratar distintos tipos de trastornos. Sin embargo, el ISP alertó por el aumento de intoxicaciones sin supervisión médica.
Por Cristian Neira 3 de marzo de 2026 - 00:00

El Instituto de Salud Pública (ISP) emitió una seria alerta sobre el incremento de casos de intoxicación en niños y niñas provocados por el consumo de melatonina sin supervisión médica.

Este suplemento hormonal, utilizado habitualmente para regular el sueño, requiere receta médica y no está autorizado para niños.

ISP enciende las alertas por la melatonina

Según datos oficiales del ISP y del Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica (Cituc), entre 2019 y 2022 se registraron 927 casos de sobredosis de melatonina, de los cuales el 74,8% correspondieron a niñas, niños y adolescentes.

Además, entre 2020 y 2025 se han notificado 123 casos en total, de los cuales el 41,6% afectaron a este grupo etario. La mayoría de estas intoxicaciones fueron accidentales o intencionales, muchas de ellas vinculadas al fácil acceso al producto.

Las autoridades atribuyen este preocupante aumento al auge del mercado informal de suplementos alimentarios que se ha registrado desde la pandemia.

La melatonina, comercializada sin control en diversos canales, ha llegado a manos de niños sin la supervisión necesaria, exponiéndolos a riesgos hormonales que pueden afectar su desarrollo infantil.

¿Qué es la melatonina?

La melatonina es una hormona producida naturalmente por la glándula pineal en el cerebro que regula el ciclo sueño-vigilia (ritmo circadiano), indicando al cuerpo cuándo es hora de dormir. Su producción aumenta en la oscuridad y disminuye con la luz.

También se usa como suplemento para tratar insomnio, cambios horarios por viajes y mejorar el descanso.

¿Cuál es el riesgo en niños?

La melatonina es generalmente segura para niños a corto plazo bajo supervisión médica, pero conlleva riesgos si se usa en exceso o sin control, incluyendo somnolencia diurna, dolor de cabeza, mareos e irritabilidad.

Las principales preocupaciones incluyen la falta de estudios a largo plazo y el aumento de intoxicaciones, siendo crucial evitarla como primera opción frente a rutinas de sueño.

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