Si bien la contaminación en la Tierra es un tema conocido, también está presente en el espacio, es por eso que para reducir la acumulación de residuos en órbita la Universidad de Kioto (KyotoU) y Sumitomo Forestry elaboraron el primer satélite de madera.
El proyecto consiste en un cubo de 10 centímetros, denominado LignoSat, el cual emergió como una solución para este escenario. Su visión radica en cambiar componentes metálicos por madera tratada y adaptada a condiciones desafiantes.
La elección para escoger el tipo de madera derivó de una prueba: en 2020, los investigadores expusieron muestras de magnolia, cerezo y abedul fuera de la ISS durante 290 días. Finalmente, la magnolia demostró mayor estabilidad estructural ante cambios de temperatura que oscilan entre -100 °C y 100 °C cada 45 minutos.
¿Madera o metal?
El fin de la vida útil de los satélites tradicionales suscita una problemática, ya que cuando los dispositivos metálicos vuelven al planeta para desintegrarse, liberan partículas de óxido de aluminio que pueden permanecer durante décadas en las capas superiores de la atmósfera.
"Los satélites que no están hechos con metal deberían generalizarse", comentó Takao Doi, astronauta y profesor de la KyotoU.
En contraste, la madera se presenta como una opción sustentable. Al reingresar, LignoSat se quema, expulsando vapor de agua e ínfimas medidas de dióxido de carbono. Además, en ausencia de oxígeno y agua, el material no arde ni se pudre, extendiendo su tiempo de uso en el espacio exterior.
"Los aviones de principios del siglo XX estaban hechos de madera. Por lo tanto, un satélite de madera también debería ser posible", reflexionó Koji Murata, profesor de Ciencias Forestales de la KyotoU.
Sumado a esto, LignoSat tiene el objetivo técnico de medir la capacidad del material para reducir el impacto de la radiación espacial en los semiconductores.
"Puede parecer anticuado, pero la madera es en realidad una tecnología de vanguardia a medida que la civilización se dirige a la Luna y Marte", indicó Kenji Kariya, gerente del Instituto de Investigación Tsukuba de Sumitomo Forestry.
Proyecto de largo plazo
La innovadora iniciativa representa la primera fase de una planificación a largo plazo. El equipo liderado por Takao Doi pretende que en 50 años sea posible plantar árboles y construir estructuras de madera en la Luna y Marte.
"Con la madera, un material que podemos producir de manera sostenible, podremos construir casas, vivir y trabajar en el espacio para siempre", sentenció. Si los resultados de nuevos análisis son positivos, planean desarrollar un segundo prototipo: el LignoSat-2.