El secretario de Salud de Trump que aseguró no tenerle miedo al Covid-19 porque inhalaba cocaína sobre tazas de baños públicos
El actual secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., volvió a generar polémica tras relatar aspectos de su pasado personal para explicar por qué, según sus propias palabras, nunca sintió miedo frente a la pandemia de Covid-19.
La confesión la realizó durante una entrevista en un podcast, donde vinculó su percepción del riesgo sanitario con su historia de adicciones.
Hijo del exfiscal general Robert F. Kennedy y sobrino del expresidente John F. Kennedy, Kennedy Jr. afirmó que los gérmenes no le provocan temor.
“No me asustan los gérmenes. Yo solía inhalar cocaína desde los asientos de los inodoros”, señaló durante su conversación en el podcast conducido por Theo Von.
Según explicó, durante el periodo de confinamiento su mayor preocupación no fue el coronavirus, sino mantener su sobriedad.
El secretario relató que lleva 43 años en recuperación y que las reuniones de los programas de 12 pasos son para él una cuestión de supervivencia.
En ese contexto, indicó que el cierre de los espacios oficiales donde se realizaban estos encuentros, debido a las restricciones sanitarias, lo llevó a integrarse a un grupo que continuó reuniéndose de manera presencial, pese a las normas vigentes.
De acuerdo con su testimonio, el riesgo de una recaída era, a su juicio, más concreto que el peligro del virus. “Sabía con certeza que mi adicción me mataría si no la trataba”, sostuvo, al explicar por qué priorizó asistir a reuniones presenciales durante la pandemia.
Las declaraciones se suman a una larga lista de controversias que rodean a Kennedy Jr. A lo largo de los años, el secretario de Salud ha sido criticado por promover teorías desacreditadas que vinculan las vacunas con trastornos como el autismo, afirmaciones que han sido rechazadas por la comunidad científica e incluso cuestionadas por miembros de su propia familia.
Además, ha difundido posturas polémicas sobre la pandemia de Covid-19 y sobre la industria farmacéutica, lo que ha generado reparos en sectores médicos y académicos.
Sus recientes dichos, realizados ahora desde un cargo clave en el sistema sanitario estadounidense, reavivan el debate sobre su rol y el impacto de sus opiniones en la política de salud pública.