Varias veces se han reunido representantes de todos los países para redactar y firmar un tratado donde se comprometen a reducir la contaminación por plástico, en un momento en que la evidencia científica ha encontrado microplásticos hasta en el semen, la placenta y el cerebro humano.
A pesar del recurrente fracaso de estos intentos, bloqueados por grandes países petroleros como Irán, Arabia Saudita y Estados Unidos, se aprobó a fines de 2025 sumar una nueva ronda de negociaciones para seguir intentando. Ahora, se eligió a Chile como el país que presidirá estos esfuerzos, en una fecha aún por determinar.
Diseñar para no contaminar
En la última ronda de negociaciones, Chile y el Reino Unido impulsaron una propuesta para el artículo 5 del tratado, que tiene relación con el diseño de productos. Esto para que, desde su fabricación, los productos usen el plástico más duradero, reparable y reutilizable, reduzcan el uso de plástico al mínimo indispensable y provean de incentivos para la reutilización y reciclaje de los materiales.
Entre las propuestas del artículo se mencionan medidas como promover la venta de productos sin empaques, instalar sistemas de devolución y relleno de envases, promover mono-materiales y plástico transparente (que son más fáciles de reciclar). También llama a usar etiquetas con poco adhesivo y fáciles de remover.
Además, la propuesta menciona guías para que los países promuevan el uso de materiales con menor índice de microplásticos, así como de aditivos seguros y sostenibles. Llama a que los productos vengan acompañados de información para su correcto uso, mantención, reparación, reciclaje y desecho.
Más allá del reciclaje
Chile, como miembro de la Coalición de Alta Ambición, propuso ir más allá del reciclaje planteando estándares globales para el eco diseño, prohibir productos plásticos innecesarios y de corta vida útil, fomentar sistemas de recarga y reutilización para evitar el desecho de envases, así como reducir polímeros vírgenes en favor de materiales seguros y sostenibles.
“Este giro busca atacar el problema en su raíz: si no se reduce la producción, ningún sistema de reciclaje será suficiente para frenar la crisis. La transición hacia productos duraderos y circulares no solo es urgente, sino también posible, si se crean las condiciones adecuadas”, explica Ismaela Magliotto, directora de gestión de Uno Punto Cinco.
Avances y dificultades en Chile
Aunque Chile ha avanzado sobre todo en reciclaje con normas como la Ley REP o la que regula los plásticos de un solo uso, para la bióloga de la Alianza Basura Cero en Chile, Alejandra Parra, “la ley REP solo tiene una referencia muy débil al ecodiseño que en la práctica no se traduce en nada”.
Para Magliotto, existen obstáculos políticos y estructurales en los distintos países para avanzar en esta línea. “La industria petroquímica ejerce una enorme presión para evitar regulaciones que reduzcan la producción de plásticos y muchos gobiernos carecen de marcos legales sólidos y financiamiento suficiente. La infraestructura para la reutilización sigue siendo limitada, y los modelos de negocio circulares aún compiten en desventaja frente al modelo lineal, más barato y masificado”, explica.
La especialista ejemplifica esto con el cierre de Al Gramo; una empresa de reutilización de envases pionera en Chile y que fue reconocida en todo el mundo, pero que se vio obligada a cerrar por la falta de sustento financiero provocada por los cambios globales de los últimos años y el atraso en Chile de disposiciones sobre la ley de plásticos de un solo uso.
“Estos desafíos no son insuperables: con apoyo institucional, financiamiento adecuado y participación ciudadana, es posible cambiar las reglas del juego”, concluye Magliotto.