Proyecto inmobiliario de baja densidad y con energía renovable propone habitar la Patagonia reduciendo el daño a la naturaleza
Compartida entre Chile y Argentina, la Patagonia es uno de los últimos grandes refugios climáticos del planeta, con temperaturas bajas, ríos caudalosos, mares aún prístinos y bosques antiguos, silvestres y protegidos.
En un contexto de presión por vivir fuera de las ciudades, en contacto con la naturaleza y escapando del calor extremo cada vez más frecuente por la crisis climática, la Patagonia está siendo escenario de nuevos proyectos inmobiliarios, no sin generar polémicas sobre la responsabilidad de habitar un lugar de gran valor ecológico.
Aunque el hecho de habitar un espacio natural siempre genera impactos negativos, algunas inmobiliarias están buscando reducirlos con mejores prácticas, como es el caso de Vida Patagonia; una empresa que tiene distintos tipos de proyectos, pero que busca impulsar un estándar mayor de sostenibilidad con un nuevo proyecto inmobiliario en la Laguna Mercedes, 35 kilómetros al sur de la ciudad de Coyahique.
Se trata de un campo que fue desforestado por antiguos propietarios, por lo que la construcción de viviendas no implicaría tala de bosque nativo. Para contribuir a la naturaleza y también al bienestar de los futuros residentes, como parte del proyecto se está trabajando con Conaf para reforestar 500 árboles en el lugar.
Se trata de un proyecto de baja densidad, donde se construirán 20 casas al lado de la laguna, considerando grandes áreas verdes y espacios comunes que ocupan casi un tercio de la superficie total del terreno.
Habitantes responsables
Los desarrollos inmobiliarios en zonas rurales hoy no están regulados, por lo que gran parte de las limitaciones dependen de la voluntad de quienes vayan a habitar el lugar. Para sortear este vacío, desde la inmobiliaria buscan atraer compradores que busquen una forma de habitar más responsable con la naturaleza.
Para esto, procuran armar una comunidad de “socios fundadores, donde la idea es que los 10 primeros inversionistas sean el alma del proyecto y que traigan a gente conocida, que realmente sea responsable y que comparta la visión de conservación”, explica Cristóbal Soto, fundador de la inmobiliaria.
Otro pilar son los proveedores. La inmobiliaria contacta a los compradores con proveedores de distintos servicios de infraestructura sustentable, como sistemas de gestión de las aguas servidas y de basura o soluciones de energía renovable y ahorro de agua.
Agua, energía y residuos
El proyecto inmobiliario se emplaza en un lugar donde hay mucha disponibilidad de agua, seleccionado por la inmobiliaria para lograr que el aumento en el consumo no genere un problema de estrés hídrico en la cuenca.
El proyecto cuenta con algunas parcelas con acceso directo a la laguna, y además cuenta con ingresos comunes a este cuerpo de agua. En él, buscan promover el uso de embarcaciones como kayak o stand up paddle, que no usen motores contaminantes.
Soto declara que la zona tiene cobertura del camión municipal que pasa a retirar basura. Además, desde la inmobiliaria también ponen a disposición proveedores de servicios de reciclaje, así como de ahorro de agua con bombas impulsadas por energía solar.
El proyecto tiene orientación norte, lo que aumenta la radiación solar reduciendo la necesidad de generar energía. Además, la línea eléctrica de transmisión pasa por la orilla del terreno, que también está conectado con Coyhaque a través de una carretera.
Aunuqe los detalles de todo quedarán estipulados en un reglamento de copropiedad, desde el proyecto buscan permitir mascotas como perros o gatos, siempre bajo cierto estándar de cuidado y prohibiendo el ingreso de otros animales exóticos que sean especies invasoras.