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Foto: El Desconcierto

Disputa por tierras raras y Groenlandia marca nueva era de extractivismo: académicos advierten riesgos para América Latina

Por: Natalia Riquelme Campos | 25.01.2026
En un nuevo capítulo del programa de debates de El Desconcierto, analistas internacionales advierten que la competencia por recursos críticos entre Estados Unidos y China define un nuevo escenario geopolítico donde América Latina enfrenta renovadas presiones extractivistas.

El Foro Económico Mundial de Davos 2026 consolidó lo que académicos chilenos ya habían advertido: el sistema internacional transita desde el fin del orden de la hegemonía liberal hacia un modelo multipolar marcado por la competencia directa por recursos naturales y tierras raras.

Así lo plantearon Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, y Fernando Estenssoro, doctor en Estudios Americanos del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago.

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Y es que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, también encendió las alarmas al declarar en Davos que "estamos en medio de una ruptura, no de una transición". Su discurso llamó a las potencias medias a construir alianzas frente a grandes estados que utilizan la economía como arma de coerción.

Sin embargo, para los analistas chilenos que se encontraron en un nuevo capítulo del programa Palabras Clave de El Desconcierto, este llamado esconde una realidad más profunda: la disputa por materiales críticos que determinará el futuro geopolítico del planeta de ahora en adelante.

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Groenlandia: más que hielo, un tesoro de tierras raras

La reciente tensión entre Estados Unidos y Dinamarca por Groenlandia ilustra perfectamente esta nueva dinámica. La isla ártica no solo ofrece rutas comerciales estratégicas, sino que alberga importantes yacimientos de tierras raras: quince lantánidos, el escandio y el itrio, fundamentales para tecnología láser, sistemas de precisión militar y la transición energética verde.

"Lo que estamos viendo es la confirmación que la política exterior se está transformando en una arista absolutamente conectada a la política doméstica", explicó Aranda. El experto internacional destacó que EEUU busca asegurar "una carrera securitaria en Groenlandia" como parte de su estrategia de Cúpula Dorada, un sistema de defensa antimisiles que requiere posiciones árticas estratégicas.

No obstante, Estenssoro va más allá. "Esa lógica nunca ha desaparecido", afirma el historiador de la USACH. Para el especialista en geopolítica ambiental, el discurso liberal que dominó la posguerra fría ocultó intereses materiales concretos que hoy se expresan sin filtros. "Lo que hay son escuelas retóricas", señaló, subrayando que el patrimonio natural siempre fue el motor oculto de la política internacional.

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El extractivismo como variable geopolítica central

Ambos profesores universitarios coincidieron en que el control de materiales críticos se convirtió en factor determinante del nuevo orden. Las tierras raras, el litio, el cobre y los hidrocarburos no son solo commodities económicos, sino herramientas de poder en la confrontación entre potencias.

Esta necesidad "nunca han desaparecido", enfatizó Estenssoro, al mismo tiempo en que advirtió que la llamada crisis climática y la transición energética intensificarán paradójicamente el extractivismo, pues la tecnología verde depende masivamente de minerales críticos concentrados en pocas geografías.

Esta realidad coloca a América Latina en una posición particularmente vulnerable. El académico de la USACH fue categórico: "Sudamérica y más las islas son los últimos almacenes del planeta de recursos de todo tipo". La región concentra enormes reservas de litio, cobre, tierras raras y otros materiales que tanto la Casa Blanca como Beijíng consideran estratégicos para sus proyectos hegemónicos.

Venezuela: petróleo, tierras raras y el nuevo colonialismo

El reciente ataque militar estadounidense a Venezuela ejemplifica esta nueva lógica extractivista. Más allá del discurso antinarcóticos, el país sudamericano posee las mayores reservas petroleras del mundo y significativos yacimientos de tierras raras. "EU nos está diciendo que este nuevo corolario está operativo", mencionó Aranda, refiriéndose a la renovada Doctrina Monroe que Washington aplicará nuevamente sobre América Latina.

Para Estenssoro, este tipo de intervenciones responden a un patrón estructural. "Estamos viendo la expresión de un fenómeno que es mucho más estructural", explica, e identificó el proceso como la declinación del poder hegemónico norteamericano en su intento desesperado por controlar recursos críticos ante el ascenso de la superpotencia asiática.

El historiador recuerda que China, lejos de "emerger", está "re-emergiendo" como potencia histórica. "El reino del centro, todos los demás somos periferia", dijo mientras refirió que el gigante controla actualmente gran parte de la producción y procesamiento global de tierras raras lo que le otorgaría ventaja crucial en la transición tecnológica.

América Latina: entre el extractivismo competitivo y la integración

Ambos académicos advierten sobre los peligros que enfrenta la región en este nuevo escenario. "Si América del Sur no se une, va a ser arrasado", sentencia Estenssoro. El analista considera que la fragmentación regional condena a los países latinoamericanos a ser "hojas en medio de un huracán" en la disputa entre superpotencias.

Sin embargo, la realidad muestra lo contrario. Países como Chile mantienen profundas dependencias comerciales con China mientras alinean su seguridad con Estados Unidos, una ecuación cada vez más insostenible. "Los que están mandando en los estados están sacando todo ese discurso y ponen desnuda los intereses que nunca han desaparecido", explica Estenssoro, describiendo cómo la administración Trump elimina las pretensiones morales de la política exterior estadounidense.

Para Gilberto Aranda, el discurso de Mark Carney en Davos representa "una guía respecto a cómo conducirse en tiempos revueltos". El llamado a las potencias medias para formar alianzas refleja el reconocimiento de que el mundo unipolar terminó, pero también advierte sobre los peligros de un sistema multipolar desregulado donde el extractivismo intensivo puede ser la norma.

Perspectivas para Chile y la región

Estenssoro propone para Chile un "multilineamiento selecto" que combine diversificación comercial con agregación de valor a los recursos exportados. "No solamente diversificación de mercado, sino que respecto a diversificación de producto", argumenta, sugiriendo alianzas con países en situaciones similares como Australia, Nueva Zelanda o las naciones del sudeste asiático.

No obstante, el panorama ambiental preocupa. Un orden multipolar competitivo podría acelerar el extractivismo sin consideraciones de sostenibilidad. "Uno ve los mismos problemas de Estados Unidos con Venezuela: acción directa, saco el petróleo, me da lo mismo", ejemplifica la dinámica que se impone cuando las potencias priorizan la competencia geopolítica sobre cualquier agenda verde.

El análisis de ambos académicos coincide en un punto inquietante: la posibilidad real de conflicto bélico. "Yo soy de los que creen que nunca estas transiciones son pacíficas", advierte Fernando Estenssoro, recordando que el paso de la hegemonía británica a la estadounidense requirió dos guerras mundiales y sesenta millones de muertos.

Para América Latina, rica en recursos naturales y materiales críticos, esta nueva era geopolítica plantea un desafío existencial: cómo defender su soberanía sobre los recursos sin sucumbir al extractivismo depredador que las potencias en competencia intentarán imponer. La respuesta, advierten los expertos, no está en alinearse con un bando, sino en construir alianzas regionales que permitan negociar desde la fortaleza colectiva en un mundo donde, como señaló Carney, "si no estás en la mesa, estás en el menú".