Neoimperialismo, recursos naturales y crisis del sistema multilateral: experto analiza la ofensiva de EEUU en América Latina
Los últimos acontecimientos internacionales han encendido las alertas a nivel global, especialmente en América Latina, ante la posibilidad de conflictos de una magnitud no vista desde el siglo XIX.
La reciente intervención militar impulsada por Donald Trump en la región, justificada por la Casa Blanca como parte de la lucha contra el narcotráfico, ha reactivado el debate sobre un posible retorno del neoimperialismo y el control estratégico de recursos naturales.
Una nueva era geopolítica marcada por la disputa de recursos
Según el analista internacional Gilberto Aranda, el mundo atraviesa una transición hacia un nuevo orden geopolítico, donde los minerales críticos, el comercio y los lugares estratégicos se han convertido en ejes centrales de la política exterior de las grandes potencias que enfrentan también sus propios desafíos a la interna.
En ese marco, la propia Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos reconoce como prioridades la protección del territorio, los recursos y las rutas comerciales a escala mundial, cuestión que además ha incluido amenazas hacia Groenlandia por el interés en el Ártico y en donde el deshielo abre nuevas rutas de navegación.
No es una nueva Guerra Fría, sino una bipolarización armada tecnológica
La diferencia fundamental con otros episodios similares es que no hay disputa ideológica sino una competencia tecnológica entre sistemas capitalistas con ambiciones imperiales. El componente armamentista está presente pero sin el trasfondo civilizacional del siglo XX.
Asimismo, Aranda aseguró que el escenario actual no responde a una reedición de la Guerra Fría ya que hoy no existe una confrontación entre modelos de civilización, sino una batalla por recursos, mercados, datos y tecnología.
En ese sentido, el experto planteó que el mundo podría encaminarse hacia dos posibles opciones: un sistema de esferas de influencia dominado por Estados Unidos, Rusia y China, o una bipolarización global armada, caracterizada por el aumento del gasto militar y el fortalecimiento de alianzas defensivas.
Multilateralismo en crisis y el riesgo del bilateralismo
El académico subrayó que el multilateralismo atraviesa uno de sus momentos más críticos desde la creación de Naciones Unidas. La salida de EEUU de múltiples tratados y organismos internacionales ha debilitado el sistema, afectando programas de cooperación y desarrollo.
Pese a ello, Aranda sostuvo que para países como Chile, la organización multilateral sigue siendo fundamental para poder hacer oír su voz en un mundo dominado por relaciones bilaterales y en donde la asimetría de poder limita la capacidad de los estados pequeños y medianos para defender su soberanía y negociar tratados.
Por lo mismo, plantea la necesidad de sostener y defender estos espacios, aún en un contexto de creciente bilateralismo y cooperación "minilateral".
América Latina frente a un precedente histórico
Uno de los puntos más sensibles del análisis es el impacto regional. Aranda comentó que la intervención militar estadounidense marca un precedente inédito en Sudamérica, donde históricamente las acciones de Washington se habían limitado a operaciones encubiertas -como por ejemplo, a través de la CIA-, presiones económicas o despliegues limitados en Centro América y el Caribe.
Aunque descartó un ataque directo contra Chile, el analista señaló que las presiones sobre recursos estratégicos como el cobre y el litio son inevitables en un escenario de competencia global por minerales cotizados. El caso venezolano, agregó, inaugura una nueva etapa de vulnerabilidad para Latinoamérica.
Un retorno al imperialismo del siglo XIX
El también profesor comparó el escenario actual con el período de los imperialismos de fines del siglo XIX y comienzos del XX, caracterizado por la depredación de la naturaleza y la expansión de mercados. La diferencia central, explica, es la incorporación de la tecnología y los datos como factores decisivos de poder.
Desde una perspectiva histórica, recuerda que el comportamiento actual de USA guarda similitudes con su política exterior entre 1898 y 1933, aunque ahora el foco se desplaza hacia el sur, rompiendo 36 años en los que no había habido intervenciones militares directas en la región.
Recursos, rutas comerciales y control geopolítico
Finalmente, el analista negó que la ofensiva norteamericana responda únicamente a una crisis interna. Aunque Estados Unidos es autosuficiente en petróleo, el control de mercados energéticos y rutas comerciales sigue siendo clave para su posicionamiento global.
"Esto no es una lucha ideológica", concluyó Aranda, "sino una disputa geopolítica por recursos, rutas, información y tecnología, que define quién ejerce el poder en el siglo XXI".