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Andrés Couble, secretario del FA:
Foto: Cedida FA

Andrés Couble, secretario del FA: "Defender que no se retroceda también es una forma de preocuparse por que Chile viva mejor"

Por: Natalia Riquelme Campos | 14.03.2026
En el marco del cambio de mando, el miembro de la directiva del Frente Amplio comentó en entrevista con El Desconcierto sus perspectivas del período, sus proyecciones para la nueva oposición y un balance de lo que fue el paso por el Palacio de La Moneda.

En medio de los balances que realizan personeros del progresismo nacional al alero del cambio de gobierno, son diversas las voces que evalúan la gestión del ahora expresidente Gabriel Boric, sacan las cuentas respectivas y proyectan el perfil de la nueva oposición que comenzó este 11 de marzo.

En ese contexto y en conversación con El Desconcierto, el secretario general del Frente Amplio, Andrés Couble, analizó los resultados electorales, trazó la estrategia opositora del partido para el nuevo ciclo político y advirtió sobre las primeras señales del gobierno de José Antonio Kast.

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"Me llamó la atención que una de sus primeras acciones como presidente electo haya sido visitar al presidente de Vox en España, a Giorgia Meloni en Italia y a Viktor Orbán en Hungría, y que todavía no hayan podido explicar de qué manera esas visitas ayudan a resolver los problemas del país", señaló.

Asimismo, Couble defendió lo logrado por la administración frenteamplista y puso condiciones para eventuales acuerdos con el nuevo Ejecutivo, al tiempo que puso sobre la mesa el eventual riesgo de una conducción ideológica de las relaciones internacionales y la concentración de poder en el Congreso.

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Balance y derrota electoral

- Pasaron algunos meses desde la elección presidencial. ¿Cuáles son las reflexiones del Frente Amplio en torno a los resultados?

Hemos hecho un análisis profundo y detallado de lo que fue el resultado electoral, buscando entender sus diversas causas, porque siempre son multicausales. También sabemos que tenemos que rearmarnos para el desafío que viene por delante.

La reflexión siempre está orientada a obtener los aprendizajes para las etapas que siguen. Hoy nos toca hacer oposición: una oposición que va a colaborar en aquellos temas que le hagan bien al país, pero que también va a ser vigilante e implacable si el gobierno propone agendas que signifiquen retrocesos en derechos conquistados.

- Se ha hablado mucho de mea culpa. ¿Ustedes lo hacen? ¿En qué consiste?

Creo que ya pasó el tiempo de la autocrítica y del mea culpa. Internamente estamos haciendo reflexiones —estamos en un congreso partidario para pensar el ciclo que se abre—, pero hacia afuera estamos orgullosos de lo que se avanzó en este gobierno y queremos rescatarlo.

Muchas veces quienes nos piden autocrítica son nuestros adversarios políticos, que si uno no hace la autocrítica que ellos esperan, te siguen señalando con el dedo diciendo que no eres autocrítico. Es momento de defender con orgullo lo que se avanzó, porque fue bastante.

- ¿Cuándo esperan tener resultados del congreso partidario?

El congreso dura varios meses. Estamos lanzando las unidades congresales el 21 de marzo, que son los espacios de discusión de base de la militancia. Y en junio se espera tener la plenaria nacional para que emane un documento con las resoluciones.

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El rol en la oposición

- ¿Cómo definen su rol como partido de oposición en este nuevo ciclo?

Vemos que el presidente Kast y su sector están preocupados de que exista una oposición como fue el Partido Republicano durante el gobierno de Boric: una oposición que no fue capaz de concurrir a ningún acuerdo por el bien de Chile, que se resistió a la reforma de pensiones, que votó en contra del alza del sueldo mínimo, que votó en contra de las 40 horas.

De nuestra parte eso no va a ocurrir. Si vemos que hay políticas que le hacen bien a Chile, como lo fueron las 40 horas, los alzas al sueldo mínimo y la reforma de pensiones, vamos a estar disponibles para conversar y dialogar.

Pero a su vez sabemos que el presidente Kast tiene compromisos de gobierno que significan retrocesos en derechos, recortes en programas sociales y una política internacional servil a otros intereses. Frente a ello vamos a ser implacables, porque defender que no se retroceda respecto a los derechos conquistados también es una forma de preocuparse por que el pueblo de Chile viva mejor.

La correlación de fuerzas en el Congreso

- ¿Cómo ven la correlación de fuerzas en el nuevo Congreso?

Tenemos una Cámara de Diputados donde el Partido de la Gente juega un rol clave, en el sentido de que ni lo que fue la oposición durante el gobierno de Boric ni el oficialismo tiene mayoría por sí solo.

El Senado también está más o menos empatado. Por eso, el acuerdo administrativo que eligió una mesa del oficialismo tanto en la Cámara como en el Senado puede ser preocupante: si no hay contrapeso suficiente a las políticas perjudiciales para la ciudadanía, y si ese acuerdo se profundiza también en las comisiones, el Congreso podría transformarse simplemente en un buzón que recibe y tramita rápidamente las leyes del gobierno.

Eso genera un perjuicio. Llamaría a reflexionar a quienes le dieron esa mayoría al oficialismo actual, pero no dicen ser parte de él.

- ¿Creen que políticas drásticas pueden despertar un nuevo malestar ciudadano, como ocurrió en 2019?

En el gobierno de Boric fue un tema central construir las políticas en diálogo con la ciudadanía, tanto organizada como general. Eso no significaba hacer exactamente lo que los movimientos sociales solicitaban, pero sí estar en constante conversación, explicando y puliendo las propuestas.

Ese diálogo permitió tener mayor gobernabilidad y mayor paz social. Esa responsabilidad está ahora en el nuevo gobierno. Espero que el presidente Kast sea capaz de mantener una política en permanente diálogo con la sociedad y la sociedad civil organizada.

La política exterior de Kast

- ¿Le harías alguna sugerencia al nuevo gobierno?

No me siento en posición de hacerle sugerencias, pero sí me parece relevante que busquen generar acuerdos, que el presidente Kast se comporte como el presidente de todos los chilenos y no como el jefe de su barra brava, y que en materia de política internacional se mantenga la continuidad de la política de Estado que ha tenido nuestro país: aquella que valora el multilateralismo, dialoga con todos y exige respeto a la soberanía, sin que las relaciones internacionales se conduzcan solo en función de alineamientos ideológicos, porque eso terminará siendo perjudicial para Chile.

- ¿Cómo ven la agenda internacional desplegada por Kast desde su elección?

Me llamó la atención que, ante la supuesta emergencia que el gobierno de Kast ha intentado instalar, una de sus primeras acciones como presidente electo haya sido visitar al presidente de Vox en España, a Giorgia Meloni en Italia y a Viktor Orbán en Hungría, y que todavía no hayan podido explicar de qué manera esas visitas ayudan a resolver los problemas del país. Pareciera que efectivamente se guían más por el alineamiento ideológico con esos personajes. Y eso es preocupante si es lo que va a guiar las relaciones internacionales de Chile.

Además, en un mundo con cada vez más tensiones geopolíticas, es importante que Chile sea capaz de defender su soberanía y no adopte una negación ideológica con ciertos países para posicionarse en un bando u otro. Me preocuparía que adhiriéramos a una alianza militar con una potencia que está en conflicto en varias partes del mundo. Eso sería perjudicial para nuestro país.

La oposición articulada

- ¿Cómo están las relaciones con los otros partidos de oposición?

Hay una buena relación. El haber sido parte del mismo gobierno durante cuatro años nos ayudó a acercar posiciones y generar mayores confianzas. Vemos que, por el bien de Chile, es importante tener una oposición articulada, coordinada y capaz de defender aquellas cosas que le hacen bien al país.

Tenemos muchos puntos en común: los trabajamos durante este gobierno, los desarrollamos en un programa común y en una candidatura presidencial. Si estamos de acuerdo en tantas cosas, lo que corresponde es trabajarlas de manera coordinada. Solo así seremos capaces de tener una política que logre transformar la realidad de Chile.

- ¿Una oposición o varias?

Creo que es un error ponerle un número. Habrá veces que estaremos unidos y veces que tendremos diferencias, y en esas diferencias también está parte de nuestra riqueza. Lo que sí sabemos con convicción, y los otros partidos también lo saben, es que hay que trabajar coordinados, tener espacios de diálogo y empujar en unidad todo aquello en que estemos de acuerdo, que es mucho.

Y cuando tengamos que presentar un futuro pacto electoral, dentro de tres años, se verá si esa unidad ha cuajado en un proyecto que le propongamos en conjunto a la ciudadanía, como lo hicimos durante este período en las municipales y en la presidencial.

- ¿Quieres agregar algo para cerrar?

Quiero recalcar, desde lo emocional, los sentimientos encontrados que produce este cambio de mando. Por una parte, está el honor de que el pueblo de Chile nos haya permitido por cuatro años estar a cargo del Estado central y gestionar políticas públicas que impactan la vida de los chilenos.

Y está el orgullo por haber recibido un país en crisis —una crisis económica con inflación de dos dígitos, una crisis de seguridad, una crisis institucional— y no solo haberla estabilizado, sino también haber sentado bases para transformaciones más profundas: la Estrategia Nacional del Litio, el Sistema Nacional de Cuidados, la agenda de feminismo e igualdad de género, la ley Karin [ver nota editorial]. Eso nos hace sentir tremendamente orgullosos.

Pero a la vez está la preocupación por el gobierno que asume, cuyas primeras señales parecieran ser las de llegar con una retroexcavadora, tratar de echar atrás conquistas importantes y conducir el país de manera partidaria, hablándole solo a su barra brava en lugar de construir puentes de diálogo con el resto de los actores políticos.