La importancia de las tierras raras en la tecnología y la oportunidad de Chile de ser un proveedor clave para el mundo
Solo tres siglos atrás, la tecnología de los molinos de viento necesitaba tres elementos químicos. En la actualidad, al menos 70 de los 83 elementos de la tabla periódica se pueden hallar en teléfonos inteligentes y vehículos eléctricos. Entre estos destacan las tierras raras, conjunto de elementos que por su escasa concentración en la corteza terrestre se tornan esenciales para la tecnología moderna.
El Dr. Martin Reich, académico del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, publicó en 2025 en coautoría una investigación sobre los minerales críticos para la transición energética, donde señala por qué son fundamentales las tierras raras.
Propiedades especiales
Estos elementos comprenden 17 componentes químicos: lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio (todos pertenecientes al grupo de los elementos lantánidos), además de escandio e itrio. No obstante, gran parte de la literatura especializada se enfoca en los lantánidos y el itrio, excluyendo al escandio por sus propiedades diferenciadas.
A causa de sus propiedades específicas como luminiscencia, almacenamiento de hidrógeno, estabilidad térmica, conductividad eléctrica y características magnéticas únicas, estos elementos resultan esenciales en metalurgia, petróleo, textiles, agricultura y particularmente en tecnología verde. Sus propiedades magnéticas optimizan la eficiencia y potencia de los motores en vehículos eléctricos, los cuales contienen cerca de 1,5 kg de tierras raras, con el neodimio aportando cerca de 600 gramos.
Suministro mundial
La producción de tierras raras está dominada por China, que concentra cerca del 60% del suministro mundial, seguida de Estados Unidos, Myanmar, Australia, Tailandia, India y Rusia. Las reservas mundiales contienen 110 millones de toneladas de óxido de tierras raras equivalente, mientras la producción en 2023 alcanzó las 350 mil toneladas.
Los principales depósitos se encuentran en yacimientos asociados a carbonatitas, presentes en regiones como Mongolia Interior, el norte de Escandinavia, el este de Canadá, la Zona del Rift de África Oriental, el sur de Brasil y el sur de China. El mayor depósito es Bayan Obo en China, que produce casi la mitad del suministro mundial, seguido de Mountain Pass en Estados Unidos y Mount Weld en Australia.
Se prevé que la demanda de neodimio, praseodimio, disprosio y terbio aumente desde 93 mil toneladas en 2023 a 169 mil toneladas en 2030 y 2040, impulsada por la producción de imanes permanentes para vehículos eléctricos y turbinas eólicas.
Por esta razón, estos elementos son considerados minerales críticos, esenciales para las economías modernas y las tecnologías emergentes, constituyendo una columna vertebral de diversas industrias del siglo XXI como electrónica, telecomunicaciones, energías renovables y transporte.
Caso chileno
Chile podría llegar a ser un proveedor crucial gracias a la extracción de éstas desde arcillas presentes en la región del Biobío o de los relaves mineros en desuso en las regiones de Coquimbo y Atacama.
“Chile tiene un gran potencial para la minería de tierras raras. Y ese potencial es bastante reciente. El primer descubrimiento que se hizo fue alrededor de 2019, en un depósito de tierras raras que está cerca de la ciudad de Penco, en la región del Biobío”, recordó a la Universidad Católica Irene del Real, geóloga y académica del Departamento de Ingeniería de Minería de esa casa de estudios.
A su vez, Federico Casanello, decano de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño (FIAD) de la Universidad San Sebastián, mencionó a La Tercera que “Chile, con sus vastos recursos naturales y un entorno propicio para la minería responsable, está bien posicionado para capitalizar esta creciente demanda de tierras raras. Con un enfoque en la sostenibilidad y la innovación tecnológica, el país tiene el potencial de convertirse en un importante proveedor mundial de estos minerales esenciales”.
Además, añadió que el desarrollo de la industria de tierras raras podría impulsar la economía y contribuir a la transición global hacia un futuro más sostenible y tecnológicamente avanzado.