No es regaloneo: El sobrepeso en mascotas también es una forma de descuido
Cada año, cuando termina el verano y se retoma la rutina, en las consultas veterinarias se repite una escena que ya parece parte del calendario: perros y gatos que llegan con varios kilos de más. Para muchos tutores, esta situación suele abordarse con liviandad, incluso con ternura.
“Está más gordito porque lo regaloneamos”, dicen. Sin embargo, esa frase, tan común como socialmente aceptada, esconde una realidad mucho menos amable. El sobrepeso en mascotas no es una muestra de cariño, sino un problema de salud que impacta directamente en su bienestar, su movilidad y su expectativa de vida.
Como médico veterinario especializado en nutrición animal, observo con preocupación cómo el aumento de peso se instala de forma silenciosa y progresiva. No aparece de un día para otro ni suele generar síntomas inmediatos. Justamente por eso se vuelve tan peligroso.
Se normaliza, se justifica y se posterga, hasta que sus consecuencias comienzan a manifestarse de manera clara y, muchas veces, irreversible. El sobrepeso no es una condición estética ni una cuestión secundaria: es una enfermedad crónica que deteriora el funcionamiento integral del organismo.
Las cifras internacionales son contundentes. Más de uno de cada dos perros comienza el año con sobrepeso u obesidad, y en gatos la tendencia es igual de preocupante. Esta condición está directamente relacionada con enfermedades articulares, problemas cardíacos, alteraciones metabólicas como la diabetes, dificultades respiratorias y una disminución significativa en la esperanza de vida. Un animal con exceso de peso no solo vive menos años, sino que vive con más dolor, menos energía y una calidad de vida claramente reducida.
El cuerpo de perros y gatos no está diseñado para soportar kilos adicionales de manera permanente. El sobrepeso genera una sobrecarga constante en las articulaciones, acelera su desgaste y favorece la aparición de artrosis a edades cada vez más tempranas.
El corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para mantener una adecuada oxigenación, mientras que el metabolismo se vuelve menos eficiente. Muchas veces, la falta de ganas de moverse o jugar se interpreta erróneamente como envejecimiento, cuando en realidad es una consecuencia directa del exceso de peso.
El verano suele marcar un punto de quiebre. Durante las vacaciones cambian las rutinas y, con ellas, los hábitos de las mascotas. Hay menos paseos, menos actividad física y un aumento del sedentarismo. Los horarios de alimentación se vuelven irregulares, aparecen más premios, sobras y “gustitos”, y se pierde el control de las porciones.
Sin darnos cuenta, proyectamos nuestros propios excesos y desórdenes en los animales. El resultado es un aumento de peso progresivo que, si no se detecta a tiempo, se arrastra durante todo el año y se consolida como un problema crónico.
Prevenir el sobrepeso en mascotas no requiere medidas extremas ni sacrificios imposibles. Requiere información, constancia y responsabilidad. Mantener horarios de alimentación regulares, ajustar las porciones según la edad, el tamaño y el nivel de actividad, y elegir alimentos de alta calidad nutricional son pilares fundamentales. A esto se suma la necesidad de retomar paseos diarios, fomentar el juego activo y limitar de forma consciente la cantidad y frecuencia de premios.
Es importante entender que el cariño no se mide en gramos de comida. Regalonear no es llenar el plato ni repetir premios a lo largo del día. El verdadero cuidado implica tomar decisiones informadas, aunque a veces resulten incómodas. Decir que no también es una forma de amor, especialmente cuando ese “sí” constante puede traducirse en años de vida perdidos.
El cuidado nutricional es una de las herramientas más poderosas para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de perros y gatos. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una diferencia enorme. Porque amar a una mascota no es complacerla en todo, sino protegerla incluso de aquello que, aunque parezca inofensivo, termina dañándola. El sobrepeso no es regaloneo, sino una señal de alerta que no podemos seguir ignorando.