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Chile: Su historia reciente, de golpe en golpe
Foto: Agencia Uno

Chile: Su historia reciente, de golpe en golpe

Por: Jaime Ensignia | 19.01.2026
En el caso chileno, algo de certeza tiene la frase de Karl Marx en el libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte: “la historia ocurre dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa”. Por cierto, guardando las diferencias y épocas históricas de ambos procesos, la tragedia chilena con el golpe de Estado cívico militar de Pinochet, y la “posible farsa” del próximo gobierno del ultraderechista de JAK estremece el escenario político nacional.

No deja de ser paradojal, y a la vez trágica la historia de este país llamado Chile. En más de medio siglo, la nación ha experimentado momentos históricos de gran trascendencia para su sociedad, sus ciudadanos y ciudadanas, y ha causado expectación internacional. Al respecto, una síntesis en relación a estos momentos estelares de Chile.

El primero, el Golpe de Estado cívico militar del 11 de septiembre de 1973 con el cual se instaura una dictadura militar cruenta, violadora de los DDHH, persecutoria de todo lo que se denominase oposición política, corrupta y que en su devenir contó con un importante apoyo político de la derecha, centro derecha de ese entonces, de los grandes grupos económicos nacionales, y de los EEUU. El objetivo central del Golpe de Estado, era derrocar al gobierno constitucional del presidente Salvador Allende.

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Para que éste no pudiese lleva a cabo su programa de transformaciones sociales, económicas, culturales y de distanciamiento e independencia de las dos potencias mundiales, los EEUU y la URSS, rivales en plena guerra fría. De haber sido posible, la vía chilena al socialismo a través de elecciones democráticas, bajo el Estado de Derecho y la Constitución antítesis del castrismo de la revolución cubana y del estalinismo del modelo soviético, ésta hubiese tenido un éxito político no tan solo nacional, sino en América Latina, y en importantes países europeos.

De este modo, para los poderes fácticos nacionales, con el apoyo del gobierno norteamericano, Nixon-Kissinger, no podían permitir un éxito de tal magnitud del gobierno de Allende. De 1973-1990, Chile, se convirtió en lo económico y financiero en el laboratorio de lo que se denominó, el modelo neoliberal ultra privatizador, el cual posteriormente se expandió por todo el mundo capitalista.

El golpe democrático: un punto de inflexión, o, ¿seguimos igual que antes? el retorno a la democracia provocado, entre otros aspectos por la constante movilización social, espacialmente sindical, por el movimiento de mujeres y las organizaciones de DDHH, y el lento reagrupamiento de los partidos y organizaciones políticas opositoras a la dictadura, permitió el triunfo del Plebiscito del año 1988 y luego el triunfo de la Concertación de Partidos por la Democracia, en las presidenciales de 1989.

La dictadura cívico militar de Pinochet debió ceder el gobierno a la Concertación. No hay dudas, que, en los 20 años del Chile en la Concertación, los 4 años de la Nueva Mayoría de la presidenta Bachelet, así como los 4 años del gobierno que está terminando su gestión, el gobierno del presidente Boric, ha habido notables cambios en comparación con los años de la dictadura de Pinochet.

Esto se traduce, en materia de defensa de los DDHH, en el combate a la pobreza, en la apertura internacional para las exportaciones de productos chilenos, entre otras muchas materias más. Sin embargo, las reformas estructurales, necesarias absolutamente para dejar atrás el legado nefasto del período dictatorial no fueron asumidas, o por no tener, una mayoría en el parlamento, o bien, porque los sectores complacientes de la Concertación y, los otros gobiernos progresistas pos concertación, no las consideraron necesarias.

Y, ahí, Chile, se quedó con una constitución originada por Pinochet, un sistema político electoral frágil, y que por décadas fue binominal, un código laboral casi idéntico al período pinochetista, una privatización del sistema de pensiones (AFP), que hasta el día de hoy es predominante, con una salud pública desmejorada y, una privada fortalecida, y una educación mayoritariamente privatizada, especialmente la universitaria.

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Un último escenario: el Golpe Electoral, qué duda cabe, que el día de balotaje electoral para elegir al próximo presidente (14 de diciembre pasado) para el período 2026-2030 marcó una gran conmoción política y social en el país. La ultraderecha o la extrema derecha chilena llegaba por primera vez en la historia del país al gobierno por la vía electoral con un 58,17% de los votos en contra de la candidata del progresismo y la izquierda que lograba el 41,83% de los sufragios. Con estos resultados electorales, hoy, la ultraderecha y la llamada derecha liberal “republicana” no necesitó del apoyo o intervención militar, como en el pasado, y elegía como futuro presidente al ultraderechista José Antonio Kast (JAK).

El presidente electo, que se hará cargo del país a partir del 11 de marzo del 2026, proviene de una familia muy conservadora, su padre fue teniente militar del ejército en la Alemania nazi. Emigró a Chile en diciembre de 1950, y luego llegaron su familia y los dos primeros hijos. Algunos de sus hermanos del presidente electo fueron miembros destacados de la dictadura cívico militar de Pinochet.

El mismo JAK, fue un activo partidario de Pinochet en la Universidad Católica y luego en su devenir político tanto como diputado, como también cómo presidente del Partido Republicano. Es cierto, que habrá incertidumbre económica, política, social, laboral, cultural, medio ambiental, en los avances del movimiento feminista, y en los movimientos de la diversidad sexual (LGTB).

Ya el presidente electo ha dado señales con respecto a restricciones en los más variados ámbitos socio económicos y en el rol que debe asumir el Estado bajo su gobierno de ultraderecha. Veremos con el correr de los meses, años que deriva asumirá el país bajo la gestión de un líder de la extrema derecha, como es JAK.

La victoria de Kast fue ampliamente festejada por los gobiernos más ultraderechista de Las Américas, comenzando por Trump, Bukele, Milei y muchos otros presidentes que se ubican en el mismo espectro del presidente chileno. Con Kast y los otros presidentes mencionados hay un giro, no a la derecha liberal, sino hay un giro a la ultraderecha, la cual lentamente se fagocita a la derecha tradicional del continente.

Corolario 

En el caso chileno, algo de certeza tiene la frase de Karl Marx en el libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte: “la historia ocurre dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa”. Por cierto, guardando las diferencias y épocas históricas de ambos procesos, la tragedia chilena con el golpe de Estado cívico militar de Pinochet, y la “posible farsa” del próximo gobierno del ultraderechista de JAK estremece el escenario político nacional.

Queda pendiente el análisis que debe realizar el progresismo y la centro izquierda chilena, especialmente desde el retorno a la democracia al momento actual. Habrá que observar diligentemente de cómo será esta reflexión, con que profundidad y con qué nobleza se realizará, asumiendo las profundas deudas y responsabilidades políticas de este periodo tan trascendental para el país.

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