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Arde Bahía: Una historia de Fe, migración y memoria popular
Foto: Pantallazo Youtube, documental Arde Bahía

Arde Bahía: Una historia de Fe, migración y memoria popular

Por: Luis Bahamondes González | 16.01.2026
En términos generales, el documental se configura como una obra sólida y pertinente, que logra articular eficazmente el lenguaje audiovisual con una lectura social y cultural del pentecostalismo. Su principal fortaleza radica en la capacidad de establecer un puente entre la producción académica y las experiencias vividas por los sujetos retratados, contribuyendo a una comprensión más situada y compleja del fenómeno religioso y de su impacto en la vida comunitaria.

El documental analizado constituye un aporte sustantivo para la comprensión histórica, social y cultural del movimiento pentecostal en la ciudad de Bahía Blanca. A través de un enfoque eminentemente testimonial, la obra no solo reconstruye los procesos de instalación y expansión de este fenómeno religioso, sino que además logra inscribirlos de manera consistente en un contexto atravesado por profundas crisis sociales y políticas durante el siglo XX.

La pobreza estructural, los elevados niveles de cesantía, la persecución política y las migraciones forzadas configuran el telón de fondo sobre el cual el pentecostalismo emerge como una respuesta colectiva frente a escenarios de vulnerabilidad, exclusión y desarraigo.

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Uno de los principales méritos del documental radica en la centralidad otorgada a las voces de los propios actores involucrados. A partir de los testimonios recogidos, la obra visibiliza las problemáticas que atraviesan la vida cotidiana de los sujetos —tales como la precariedad laboral, el consumo problemático de alcohol y otras formas de exclusión social— y permite comprender el modo en que la experiencia religiosa opera como un dispositivo de contención simbólica, de producción de sentido y de generación de esperanza. En este marco, la religión aparece no solo como un refugio espiritual, sino también como un espacio de protección comunitaria y reorganización de la vida social.

El documental destaca de manera particular el impacto de la migración chilena en la consolidación del pentecostalismo en Bahía Blanca. La llegada de un importante contingente de migrantes no solo favoreció la expansión numérica del movimiento, sino que también dio lugar a nuevas formas de arraigo territorial y de construcción de comunidad.

Las prácticas solidarias, así como las estrategias colectivas orientadas a la generación de fuentes de empleo, ocupan un lugar central en los relatos analizados. Estas acciones permiten a los recién llegados recomponer sus trayectorias vitales, reconstruir redes de apoyo y proyectar nuevas expectativas de futuro en contextos marcados por la precariedad.

Otro eje relevante abordado por el documental es la dinámica de fragmentación interna que atraviesa al movimiento pentecostal. A través de los testimonios y relatos históricos, la obra da cuenta de los procesos de escisión que caracterizan a estas comunidades religiosas, confirmando una de las tesis más reiteradas por la literatura especializada: el carácter simultáneamente expansivo y conflictivo del pentecostalismo.

Si bien estas divisiones favorecen la multiplicación de congregaciones y una mayor cobertura territorial, también generan tensiones persistentes en torno al liderazgo, el ejercicio de la autoridad y la legitimidad doctrinal. La centralidad otorgada a los denominados “milagros” constituye otro de los aportes significativos del documental. Tanto las experiencias de sanidad como la capacidad colectiva de edificar templos y sostener proyectos comunitarios son presentadas como manifestaciones concretas del crecimiento espiritual.

En los relatos de los entrevistados, estas prácticas se interpretan como el resultado de esfuerzos cotidianos y sostenidos —“moneda a moneda”, alabanza tras alabanza, oración tras oración— que permiten transformar espacios previamente desprovistos de infraestructura religiosa. Esta dimensión material y simbólica del milagro refuerza la idea de una fe profundamente encarnada en el territorio y en la experiencia comunitaria.

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Asimismo, el documental aporta elementos relevantes para la reflexión en torno al rol de las mujeres en las iglesias pentecostales. Si bien se reconocen las barreras estructurales que enfrentan en el acceso a posiciones de liderazgo pastoral, la obra visibiliza experiencias que tensionan los esquemas tradicionales de género, destacando el caso de una pastora cuya labor es reconocida por su comunidad y por sus pares.

Junto con ello, emergen disputas en torno a la formación pastoral, donde se pone en valor la autoformación a partir del estudio de la palabra y se expresan críticas hacia la teología académica formal, percibida por algunos actores como distante de las enseñanzas fundacionales del movimiento.

En el tramo final, el documental sitúa a la iglesia pentecostal como un actor social relevante en el escenario contemporáneo. Más allá de su función como espacio de congregación y cohesión simbólica, la obra muestra su rol activo en la asistencia social, especialmente en contextos de crisis como pandemias o desastres naturales, que afectan de manera diferenciada a las poblaciones más vulnerables.

Estas prácticas solidarias refuerzan principios centrales de la ética pentecostal —la fraternidad, el amor al prójimo y el sentido comunitario— y se articulan, de manera implícita, como una crítica a los valores individualistas, materialistas y competitivos que caracterizan a la sociedad actual.

En términos generales, el documental se configura como una obra sólida y pertinente, que logra articular eficazmente el lenguaje audiovisual con una lectura social y cultural del pentecostalismo. Su principal fortaleza radica en la capacidad de establecer un puente entre la producción académica y las experiencias vividas por los sujetos retratados, contribuyendo a una comprensión más situada y compleja del fenómeno religioso y de su impacto en la vida comunitaria.

En este sentido, el documental se presenta no solo como un ejercicio de memoria histórica, sino también como una herramienta de reflexión crítica sobre las formas contemporáneas de organización religiosa y su inscripción en contextos de desigualdad social.

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