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"Mi propia moralidad es lo único que puede detenerme": Donald Trump sobre los límites de su poder militar

Por: Nicole Donoso | 09.01.2026
Las declaraciones del mandatario se produjeron en un contexto de creciente tensión diplomática, marcado por amenazas veladas a otros países, el repliegue de Estados Unidos de organismos internacionales y una política exterior basada en la imprevisibilidad y la presión directa.

En una entrevista reciente con The New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expuso con franqueza su concepción del poder presidencial y del papel del país en el escenario global, subrayando que su capacidad de acción como mandatario no estaría sujeta al derecho internacional.

Al ser consultado sobre si existen fronteras claras a su autoridad en el plano internacional, el mandatario respondió:

Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. Con esa afirmación, Trump relegó a un segundo plano normas y acuerdos internacionales que tradicionalmente han servido de marco a la actuación militar estadounidense.

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En la misma conversación, fue aún más explícito al minimizar la relevancia de las reglas globales. “No necesito el derecho internacional”, dijo, antes de añadir: “No busco hacer daño a la gente”.

Aunque aseguró que su administración respeta ese marco jurídico, matizó inmediatamente su alcance al señalar que la interpretación final recaería en él. “Lo hago”, respondió cuando se le preguntó si su gobierno debía acatar el derecho internacional, para luego aclarar: “Depende de cuál sea tu definición de derecho internacional”.

Estas declaraciones reflejan una visión del mundo en la que la fortaleza nacional se impone sobre tratados, leyes y convenciones, y en la que el uso combinado de presión militar, económica y política es visto como una herramienta legítima para afianzar la supremacía estadounidense.

A nivel interno, Trump ha reconocido ciertos límites, aunque ha mantenido una estrategia de máxima presión contra instituciones y adversarios políticos, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional en ciudades pese a la oposición de autoridades estatales y locales.

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Amenaza a Colombia y México

Recientemente, y tras la intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, Trump ha tensado la relación con su homólogo en Colombia, Gustavo Petro, advirtiendo que "es el siguiente" y que "se cuide el trasero", luego de acusarlo de "fabricar cocaína y venderla a EEUU".

Estas declaraciones causaron la molestia inmediata del mandatario colombiano —elegido democráticamente, al contrario del caso de Venezuela—, quien aseguró incluso ser capaz de "tomar las armas" para defender a su país.

“Aunque no he sido militar, sé de la guerra y la clandestinidad. Juré no tocar un arma más desde el pacto de paz de 1989 (sic), pero por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero", expresó el presidente Petro.

Pero no solo Colombia es blanco de Trump. También lo es México, luego de que el pasado domingo asegurara que había que "hacer algo" con dicho país ya que "los carteles son muy fuertes" e incluso estarían gobernando a los mexicanos.

Tal como ocurrió en Venezuela, el mandatario estadounidense se mantiene ejecutando una estrategia comunicacional y política que toma como bandera de lucha el combate al narcotráfico, acusando sin pruebas a mandatarios de Latinoamérica de gobernar junto a carteles.

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