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Madurismo sin Maduro y América para Trump
Foto: Agencia Uno

Madurismo sin Maduro y América para Trump

Por: Roberto Pizarro Hofer | 09.01.2026
La comunidad internacional tendrá que perseverar en la denuncia por la invasión de Trump a territorio venezolano, porque constituye un acto violatorio del derecho internacional y que además vulnera la propia Constitución estadounidense. De no hacerlo, el camino estará pavimentado para nuevas incursiones ilegales de su gobierno en otros países de América Latina e incluso en Groenlandia.

El ataque militar estadounidense a Venezuela pone al desnudo el pacto del madurismo sin Maduro con el gobierno de Trump y, al mismo tiempo, hace realidad el proyecto neocolonialista de Trump, para controlar los recursos naturales de América Latina (empezando por petróleo) junto a exigir a sus gobiernos la salida de China de actividades económicas en la región.

Mientras el corolario Trump de la doctrina Monroe inicia su camino, la “revolución bolivariana “se convierte en su cómplice.

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Es que resulta inexplicable que los doscientos mil militares venezolanos y los sucesivos anillos de protección que protegían al dictador Maduro no presentaran resistencia alguna. Por ello es sorprendente que el grupo de invasores ingresaran con total facilidad al Fuerte Tiuna, la instalación de mayor seguridad del país, sede del Ministerio de la Defensa dónde residía Maduro, en la que también habitan otros altos jerarcas del gobierno.

Es difícilmente creíble que el ruido de los helicópteros y aviones de apoyo sobre caracas, junto al fuego de fusiles, no fueran escuchados por el personal militar venezolano.

En ingreso de los militares estadounidenses a la casa de Maduro sólo tuvo la resistencia del círculo de protección inmediato del dictador. Todos fallecidos, incluidos 32 cubanos, y sin bajas para los atacantes. Ello es prueba ineludible de la complicidad de autoridades venezolanas, militares y civiles, que favorecieron la captura de Maduro.

La traición a Maduro queda además en evidencia con las mismas declaraciones de Trump y Rubio.

En efecto, ambos han señalado, sin vergüenza, que se harán cargo de la gobernabilidad de Venezuela, con la colaboración de la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, como su representante proconsular. Y ella deberá responder disciplinadamente a sus instrucciones o de otro modo, como lo ha dicho Trump, habrá nuevas acciones militares.

Es que, como lo ha dicho Tramp, con claridad: “Yo soy el que manda en Venezuela” y mientras no arreglemos el país no habrán elecciones (diario El País, 06.01.20226).

Trump acepta a Delcy para su administración neocolonial y, sin embargo, renuncia elegir a Edmundo González y Corina Machado, quienes habían sido mayoritariamente apoyados por el pueblo venezolanas en las elecciones presidenciales, las que Maduro convirtió en fraude.

Y las razones para dar continuidad al régimen madurista, ahora sin Maduro, han sido transparentadas por Trump, quien ha explicitado los dos propósitos que dan pie a su invasión y el secuestro de Maduro: adueñarse del petróleo venezolano, que dice le pertenece y, al mismo tiempo, enviar al hemisferio la señal que América es para los americanos” (para Estados Unidos), en línea con la doctrina Monroe del siglo XIX.

La obsesión de Trump por el petróleo obedece probablemente al propósito de regular los precios del crudo, lo que le otorgaría poderío sobre un producto que incide en las economías de todo el mundo, producto aún no reemplazado plenamente por las energías alternativas, las que además ha cuestionado en todos los foros internacionales. Es un manifiesto desafío a la OPEP.

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Por otra parte, al permitir la continuidad del régimen, sin Maduro, con la presidencia de Delcy, el gobierno estadounidense busca asegurar estabilidad política para su proyecto neocolonial. Ello, difícilmente lo conseguiría con Corina Machado la que, según Trump, “no tiene respeto ni apoyo” de su país. Es decir, gatopardismo puro y duro.

Así las cosas, la denuncia prioritaria sobre el Cartel de los Soles, la democracia y los derechos humanos, han pasado a segundo plano e incluso el propio Departamento de Justicia lo confirma, según consigna el New York Times, el que ha retirado la acusación contra Maduro de ser el líder del supuesto Cártel de los Soles, porque no existen pruebas de la existencia de esa mafia (NYT, 06-01-2026).

Aunque todavía hay incertidumbre sobre el carácter concreto del acuerdo del régimen venezolano con Trump-Rubio y de los responsables de la entrega de Maduro, es claro que Delcy Rodríguez y su hermano, Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, son funcionales al proyecto neocolonial de Trump. No obstante, aún no está claro el camino que seguirán los ministros Diosdado Cabello y Padrino López, quienes tienen captura pendiente en EE. UU., pero permanecen en sus cargos en Interior y Defensa en Venezuela.

Aunque los dirigentes del régimen mantienen una retórica cuestionadora sobre la invasión y el secuestro de Maduro, la traición es inocultable y difícil de explicar para quienes todavía apoyan el régimen. Igualmente será complejo para esos dirigentes explicar al gobierno cubano la muerte de los 32 militares que prestaban apoyo a la presidencia de Venezuela.

La retórica popular del régimen de Maduro ha quedado desmentida con el desastre económico y social, la feroz represión, los atentados a los derechos humanos y el fraude en las últimas elecciones presidenciales. Todo ello ha resultado en un proceso migratorio inédito, con efectos sociales, políticos e incluso de seguridad en gran parte de los países de la región.

Al mismo tiempo, la retórica antiimperialista pierde toda credibilidad con el acuerdo vergonzante que el madurismo sin Maduro, ha establecido con el gobierno de Trump, que además sienta precedentes para facilitar el proyecto de dominación de Trump hacia otros países de la región.

Finalmente, la comunidad internacional tendrá que perseverar en la denuncia por la invasión de Trump a territorio venezolano, porque constituye un acto violatorio del derecho internacional y que además vulnera la propia Constitución estadounidense. De no hacerlo, el camino estará pavimentado para nuevas incursiones ilegales de su gobierno en otros países de América Latina e incluso en Groenlandia.

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