La historia de la pediatra venezolana que lleva 49 días inconsciente en Calama: Estufa a parafina sería la clave
Una estufa a parafina que la pediatra Odalys Calderón de 36 años y nacionalidad venezolana mantenía siempre encendida, sería la clave en la investigación de su caso, en manos de la Fiscalía de Calama.
Esto, porque la mujer fue ingresada con lesiones de gravedad e inconsciente, estado en el que se mantiene hace 49 días, tras una denuncia por presunta desgracia que interpusieron sus cercanos.
Intoxicación por estufa a parafina
Odalys fue vista por última vez el pasado 18 de septiembre tras una fiesta con amigos. Tras varios días sin que contestara su celular, se interpuso una denuncia por presunta desgracia que llevó a la PDI a encontrarla casi sin signos vitales en su departamento, el 23 de septiembre.
De ahí fue trasladada de urgencia al Hospital Carlos Cisterna de Calama, donde de acuerdo a lo informado por LUN, evoluciona de buena manera, aunque aun no recupera la conciencia.
Primero se investigó una agresión de terceros debido a las lesiones, pero luego de pericias especializadas, todo se habría tratado por un desmayo producto de inhalación de gases.
Gases y poco oxígeno de Calama
Producto del frío que ella siempre sentía en una ciudad como Calama donde las mínimas siempre son entorno a los 0 grados, la pediatra siempre mantenía una estufa a parafina encendida, la cual habría tenido fuga de gases tóxicos.
De acuerdo al diario antes mencionado, cercanos a Odalys Calderón manifestaron que la doctora estaba sufriendo dolores de cabeza constantes días previos a su desmayo.
Esto, sumado a la mala ventilación de su departamento en una ciudad como Calama donde el oxígeno es inferior por sus 2.200 metros de altura sobre el nivel del mar, habrían provocado una intoxicación de la cual se recupera lentamente.
Sobre la investigación, Fiscalía de Calama declinó dar declaraciones debido al carácter reservado de esta.
Los peligros del monóxido de carbono
En tanto, la toxicóloga Laura Bögel, explicó al diario que las estufas o calefont que tienen mala combustión generan monóxido de carbono, el cual es peligroso y no tiene olor.
“La persona simplemente siente los síntomas como embotamiento, cefaleas y náuseas (…) No sólo se afecta la oxigenación de la sangre, sino que también la de los músculos y la persona se cae”, reseñó.