De hecho, apuntando a la estadística, comparte reveladores índices del 2024. "El año pasado durante Fiestas Patrias se detectaron 436 conductores en estado de ebriedad, 160 bajo la influencia del alcohol, y 82 positivos a cocaína o marihuana", afirmó.
"Lo alarmante es que esos 82 casos provinieron de apenas 400.132 narcóticos aplicados en todo el país, lo que evidencia una cobertura muy limitada de control", aseguró.
Conducir "bajo sustancias no es un problema individual"
Además, Figueroa es categórica al momento de plantear que "la conducción bajo sustancias, ya sea alcohol o drogas, no es un problema individual, es una amenaza colectiva porque expone a pasajeros, peatones y otros conductores o usuarios en nuestras vías".
"En relación al balance 2024 y expectativas para el 2025, el 2024 se registraron 1.546 siniestros viales, 61 fallecidos y 1.067 lesionados, 185 de ellos de carácter grave. Estas cifras nos muestran que la siniestralidad vial es un fenómeno integral, multicausal", destaca.
Porque, complementa, "no se trata solo del alcohol, sino también del exceso de velocidad, la imprudencia peatonal y la conducción no atenta a las condiciones del tránsito del momento".
Respecto del año en curso, comenta que la "expectativa es reducir estas cifras, pero eso exige dos cosas, una fiscalización efectiva y que cada persona tome decisiones responsables en la vía".
Paralelamente, detalla que "la conducción con alcohol en la sangre deteriora reflejos, coordinación y capacidad de reacción".
Pero, en Chile, agrega, "este riesgo se potencia por las condiciones de nuestras carreteras, son de alta velocidad, la vulnerabilidad de los peatones y la baja disposición a entregar las llaves".
La otra amenaza, de carácter cultural
Sin embargo, a esta mutifactorialidad, se adiciona "otra amenaza que es más bien cultural", sostiene Figueroa.
Porque "muchas veces, aunque sepamos que alguien cercano va a manejar después de beber, no intervenimos, aunque se trata un amigo o un familiar. Detener esta conducta puede salvar vidas", alerta intentando concientizar a la población en medio del inicio de la celebación de las Fiestas Patrias 2025.
"Esta mezcla clave de factores", recalca, "convierte cualquier imprudencia en una tragedia".
Profundizando en el perfil de quienes se ponen tras el volante en nuestro país, la directora de Fundación Emilia asegura que "en relación al patrón de conducta del conductor en Chile, existe una brecha importante entre cómo los chilenos nos percibimos, y cómo realmente conducimos".
"Según la radiografía Aprocor del 2025, 38% cree que aunque aumente la fiscalización, igualmente habrá personas que manejarán después de beber. Esos son siete puntos más que el año 2024", dice.
Por otro lado, detalla entregando otras estadísticas, "el estudio ISA Vías de CADEM 2025 muestra que aunque un 94% considera muy peligroso manejar con alcohol, 12% de los automovilistas reconoce que igualmente" va a incurrir en esta conducta".
"No existe real percepción de riesgo"
A esta contradicción, dice nuestra entrevistada, "se suma un fenómeno en alza, que es la violencia vial, que refleja un bajo control emocional, y una creciente agresividad en la convivencia en las calles".
Lo que "se combina con un escenario donde no existe una real percepción de riesgo, tampoco una real percepción de fiscalización ni de sanción efectiva, lo que alimenta la sensación de impunidad".
"En resumen, sabemos que está mal, pero seguimos haciéndolo", agrega apuntando a la carencia real de la amenaza de conducir sin apego a los mínimos resguardos.
Según Figueroa, "esta contradicción cultural, el 'a mí no me va a pasar', refleja el patrón más preocupante del conductor chileno".
Con todas estas variables de análisis, comenta el el llamado de Fundación Emilia a la ciudadanía en estas Fiestas Patrias. "Es simple, 'si vas a beber, pasa las llaves, no conduzcas a exceso de velocidad', 'si vas a transportar niños en automóviles, por favor, usa el sistema retención infantil'. Todas estas cosas que estamos diciendo son cosas básicas de la convivencia vial, pero en realidad cuesta mucho que se cumplan".
"Mensajes preventivos no pueden ser únicos"
Porque, en definitiva, "ninguna celebración justifica arriesgar la vida de otros".
Adicionalmente, Figueroa hace un llamado a quienes tienen en sus manos la capaciddad de controlar a los conductores. "A la autoridad le pedimos reforzar la fiscalización en carretera y en zonas urbanas, porque la certeza de sanción es lo que puede generar un cambio real en las conductas", releva.
"En Fundación Emilia estamos convencidos de que los mensajes preventivos no pueden ser únicos, porque la siniestralidad vial es multivariable. Hay que hablar de alcohol, pero también de velocidad, de distracción y de vulnerabilidad de los distintos actores", sostiene.
Por eso, concluye, "impulsamos la campaña 'Una historia de mil impresiones', que busca dejar una huella positiva en miles de personas y recordarnos que prevenir también es una la forma de cuidar".