
Santiaguinos pasaron menos horas respirando aire sucio: 2025 fue el tercer mejor año desde que rige plan de descontaminación
Durante los últimos cuatro inviernos han disminuido las horas en que las y los habitantes de la Región Metropolitana se ven enfrentados a una calidad del aire peligrosa. Esto según las cifras entregadas por el Ministerio de Medio Ambiente al cerrar este último período de Gestión de Epsiodios Críticos (GEC), que rige desde el 1 de mayo hasta el 31 de agosto.
Los balances miden la cantidad de horas en que Santiago estuvo bajo episodios críticos por material particulado fino, que es el más peligroso para el organismo. Según este dato, entre 2015 y 2021 se vivieron entre 380 y 915 horas de episodios críticos por año.
Pero desde 2022 hasta 2025 no se superaron las 330 horas por año bajo estos altos niveles de contaminación peligrosa. Todo esto exceptuando el año 2020, donde la calidad del aire mejoró inusualmente a raíz de las restricciones de movilidad impuestas para combatir la pandemia del Covid-19.
Cambios de hábito
Según el balance del período GEC de 2025, disminuyeron tanto las infracciones a medidas como la restricción vehicular o la prohibición de uso de calefactores a leña. Esto fue destacado por las autoridades de Salud y Medio Ambiente, que ven esta tendencia como una mayor conciencia de las personas que están dispuestas a cambiar hábitos para reducir la contaminación.
También se redujeron las quemas agrícolas con respecto al año pasado. En el sector industrial solo uno de los 58 grandes establecimientos contaminantes identificados en la región no cumplió con sus metas de reducción de material particulado.
Camionetas a diésel y leña
La tendencia de estos últimos inviernos se condice con una sostenida mejora en la calidad del aire en Santiago desde la década de los 90 en adelante, a raíz de diversas medidas que se han ido aplicando al transporte y el uso de calefactores.
Sin embargo, Chile sigue siendo uno de los países con más muertes prematuras por contaminación del aire y la mejora se ha ido estancando en los últimos años. Para Marcelo Mena, ex ministro de Medio Ambiente, las medidas que faltan tienen que ver con dos fuentes aún no controladas: los calefactores a leña en áreas no urbanas y las camionetas y furgones livianos comerciales a diésel.
Mena explica que la contaminación por el uso de leña en zonas rurales tiene un impacto también en el área urbana, y como ejemplo menciona que cuando se restringió la quema de leña en Rancagua, se vio una mejora del aire incluso en Santiago.
En cuanto al diésel, explica que a pesar de contaminar mucho más que la gasolina, este combustible paga una cuarta parte en impuestos y los vehículos comerciales están exentos de pagar impuestos, por lo que no hay desincentivos contra este combustible altamente contaminante en la capital.