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Los peligros de los nuevos aranceles

La idea -muy mencionada en los días recientes- de que hay que buscar nuevos mercados para las mercancías castigadas en el mercado estadounidense, sería una buena idea si se tratara de un solo país luchando contra esas circunstancias, pero si son cientos de países tratando de buscar nuevos mercados será muy difícil que a todos les vaya bien al mismo tiempo.
Por Sergio Arancibia 8 de abril de 2025 - 23:00

Todavía Chile y el mundo están digiriendo las medidas arancelarias tomadas por el presidente Trump, y viendo las consecuencias, represalias, alternativas o adaptaciones que cada economía pudiese tomar.

Salta a la vista, en todo caso, que cada país está buscando en solitario como navegar en medio de esta tempestad arancelaria, sin asomo de una medida colectiva, con excepción de la Unión Europea, donde se supone que todos los países componentes actuarán de conjunto, aun cuando todavía guardan silencio

Veamos a continuación los escenarios más complejos y negativos, para Chile y para el mundo, que pueden ocasionarse a partir de las medidas que están sobre el tapete.

En lo inmediato, el incremento de los aranceles en Estados Unidos para las mercancías importadas elevará los precios internos de muchos productos. Habrá, por lo tanto, un empuje inflacionario en esa sociedad, que tendrá por lo menos las siguientes cuatro consecuencias:

Por mucho que el cobre y la madera no están considerados, hasta ahora, en esta ola arancelaria es inevitable pensar, por las razones expuestas, que de alguna forma las exportaciones desde Chile al mercado estadounidense se verán reducidas, lo cual afectará la capacidad de producción y de ventas de nuestras mercancías habituales.

Pero si todo lo anterior le sucede a Chile, algo parecido le pasará prácticamente a todos los países que comercian con Estados Unidos, que son casi todos los que componen el planeta Tierra. El impacto será mayor, sin embargo, para aquellos países cuyas mercancías se vieron afectadas por nuevos aranceles que alcanzan a los 20%, 30 % o más.

Se está, por lo tanto, ante una alta posibilidad de que se genere una recesión internacional, máxime si se considera que Estados Unidos es el primer importador a escala mundial. Sus importaciones alcanzan a los 3,2 billones de dólares anuales, al año 2023, y las consecuencias de la disminución de las mismas recorrerán todos los continentes. China y Alemania le siguen en esa escala de grandes importadores mundiales.

La idea -muy mencionada en los días recientes- de que hay que buscar nuevos mercados para las mercancías castigadas en el mercado estadounidense, sería una buena idea si se tratara de un solo país luchando contra esas circunstancias, pero si son cientos de países tratando de buscar nuevos mercados será muy difícil que a todos les vaya bien al mismo tiempo.

China es, en todo caso, un comprador importante, -el segundo más importante en el mundo después de Estados Unidos- y puede que aumente su rol como tal, pero con más poder para determinar precios, calidades, cantidades y orígenes nacionales. Pero, al mismo tiempo, China es un proveedor importante de las importaciones estadounidenses y es altamente posible que también esas ventas se vean reducidas, con el consiguiente impacto sobre la economía china, y por esa vía, sobre la economía mundial.

Todas estas consecuencias de signo negativo que hemos mencionado están presentes en las tendencias actuales del mercado. Pero no se trata de un oráculo grabado en piedra, ni de un castigo enviado por los dioses, sino de posibilidades que pueden ser contrarrestadas total, o parcialmente, por la vía de las decisiones políticas, económicas e incluso diplomáticas tomadas en cada país, por los gobiernos, las empresas y los ciudadanos.

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