
Conoce los factores que provocan la “Marea Roja”: Un fenómeno que trasciende las floraciones de algas
Las Floraciones Algales Nocivas (FANs), conocidas popularmente como “Marea Roja”, son fenómenos naturales que suceden cuando la cantidad de microalgas nocivas en un ambiente acuático prolifera de manera sobresaliente. Esto puede matar diversos organismos y alterar el ecosistema, además de contaminar recursos que son consumidos por las personas a causa de la actividad pesquera.
Ingerir mariscos o peces contaminados por estas floraciones podría tener consecuencias como la parálisis temporal hasta la muerte, lo que depende directamente del tipo de toxina. Evitar las FANs involucra varios factores, de los cuales, algunos podrían ser amplificados por el cambio climático.
Hace más de cincuenta años se detectó el primer caso confirmado de intoxicación por “Marea Roja”, y con el desarrollo de la industria y actividad acuícola surgen ciertos cuestionamientos, ya que las floraciones de algas no necesitan ser tóxicas para ser dañinas.
La Dra. Catharina Alves-de-Souza, investigadora principal del Centro COPAS Coastal, sostiene que existen microalgas que no producen sustancias nocivas para el cuerpo humano, pero debido a la presencia de espinas en la superficie de sus células, pueden perjudicar las branquias de los salmones. Esto representa una amenaza a la economía nacional, ya que Chile es el segundo productor más grande del mundo.

Desarrollo de las FANs
La investigadora expresa que algunos de dichos factores podrían ser la temperatura del agua, la concentración de nutrientes y el pH, pero subraya: “lo que favorece a una especie de microalga nociva, no necesariamente va a favorecer a la otra”. En cierta medida, los tres podrían estar relacionados con el impacto de la actividad humana.
En primer lugar, la eutrofización –que se refiere a un exceso de nutrientes en cuerpos de agua– puede darse cuando se vierten desechos industriales o exceso de fertilizantes agrícolas en los ríos.
En segundo lugar, las altas concentraciones de CO2 en la atmósfera provocan una disminución en el pH y la consecuente acidificación del océano, lo que favorece la proliferación de ciertas microalgas.
Alves-de-Souza también indica que las floraciones de los dinoflagelados son más frecuentes en las estaciones de primavera y verano, prosperando en condiciones de salinidad adecuada y con preferencia por una columna de agua más estratificada. Esto último ocurre cuando las masas de agua se dividen en capas de distinta densidad, debido a la variación de propiedades como la temperatura y la salinidad.
En ese contexto, las olas de calor o eventos de calor extremo, también son un factor a tener en consideración, ya que la radiación solar favorece la fotosíntesis de las microalgas.
Así lo explica el Dr. Martín Jacques Coper, investigador asociado de la organización, quien trabajó junto al Dr. Diego Narváez, en un estudio enfocado en el Mar Interior de Chiloé, donde detectaron alta actividad biológica de este tipo en verano durante episodios con temperaturas del aire en torno a 25ºC , temperatura superficial del mar en torno a 14ºC y mucha radiación solar persistente. A pesar de esto, apunta que dichas condiciones no necesariamente desencadenan FANs, lo cual se condice con la necesidad de múltiples factores.
Por otra parte, recientemente un nuevo agente ha entrado en la escena: las turbulencias de aguas profundas, un forzante que hasta hace poco era desconocido y fue descubierto por una investigación que detectó la presencia de quistes de microalgas tóxicas en el Cañón del Biobío.
El estudio contó con la participación de los doctores Iván Pérez-Santos y Gonzalo Saldías –investigadores asociados de COPAS Coastal–, determinó que, si bien los quistes de dichas microalgas se encontraban en estado latente, estos podían ser resuspendidos por las turbulencias mencionadas, corriendo el riesgo de germinar y desembocar en un evento FAN. Si bien estas conclusiones se dieron en un cañón submarino de una zona en particular, Pérez-Santos manifestó que el siguiente paso sería estudiar el fenómeno en otros cañones de Chile, ya que los procesos físico-químicos son similares. Es, por tanto, un factor nuevo a tener en consideración y que es probable que se encuentre a lo largo de la costa del país.

Floraciones, incendios y cambio climático
Como se puede apreciar, al menos tres de los factores mencionados están directamente relacionados con el cambio climático. La acidificación y el aumento de la temperatura oceánica son consecuencia de este fenómeno, potenciado por la actividad humana y las condiciones actuales del planeta.
En tanto, las olas de calor, según Jacques Coper, corresponden a eventos meteorológicos comprendidos dentro de la variabilidad natural del tiempo. “A pesar de que los eventos cálidos extremos pueden perfectamente ocurrir sin mediación del ser humano, el calentamiento global de origen humano genera una condición de fondo más cálida y puede alterar patrones de circulación atmosférica”, expresa. Esto provoca una mayor frecuencia e intensidad de este tipo de eventos alrededor del mundo.
Si bien ya terminó el verano, las olas de calor no son un factor que deba desestimarse, ya que pueden producirse a lo largo del año, variando los umbrales de temperatura. Por otra parte, no sólo podrían incidir en el desarrollo de ciertos tipos de FANs, sino que también tienen diversos impactos dependiendo del lugar y la estación del año, destacándose su rol en los incendios forestales. Según dice Martín Jacques, estos se generan por una superposición de factores: la disponibilidad de material combustible, la ignición y condiciones ambientales que favorezcan la propagación del fuego.
Más allá del efecto que pueda tener el combate del fuego, “la meteorología puede incidir en todos esos factores, pues modula la humedad de la materia potencialmente combustible, puede generar la ignición y en condiciones muy ventosas propagar las llamas. Además, las olas de calor entregan una combinación de condiciones meteorológicas muy favorables para que se produzcan los incendios, aumentando la temperatura máxima y el viento, y disminuyendo la humedad relativa del aire. Los valores críticos de estas variables, asociados con condiciones propicias para la propagación del fuego, pueden variar según la posición geográfica y el tipo y condición de la cobertura vegetal”, añade.

Prevención y adaptación
Las FANs y las olas de calor son eventos que en términos simples no pueden prevenirse, sin embargo, no quiere decir que no se puedan ejecutar acciones al respecto. En el caso de las floraciones algales, Catharina Alves-de-Souza manifiesta que actualmente se están desarrollando diversos métodos para prevenir la contaminación y propagación de FANs, no obstante, estos se realizan fuera de Chile.
Un ejemplo sería la práctica china que lanza una clase de “arcilla” sobre las zonas con FANs para arrastrar las microalgas al fondo marino, absorbiendo las toxinas. La investigadora explica que el estudio de esta y otras técnicas está lejos de ser practicado o aprobado, por lo que “acá en Chile, más que nada, es la prevención en el sentido de sistema de alertas tempranas, monitoreo de microalgas y de toxinas para evitar que nos contaminemos”.
A lo anterior, añade que este método permite establecer restricciones en la extracción de recursos marinos y aplicar un manejo adecuado en las pesquerías, siendo posible realizar una cosecha temprana cuando las floraciones son detectadas a tiempo. Por otra parte, en el caso de la eutrofización, cuando se puede comprobar que las floraciones son causadas por un exceso de nutrientes originado por las actividades humanas, se pueden tomar medidas para minimizar lo más posible el aporte de nutrientes a los ambientes costeros.
A su vez, respecto a las olas de calor, Martín Jacques Coper apunta que es importante ser conscientes de que las condiciones climáticas están cambiando sostenidamente. Esto se aprecia, sobre todo, en el Valle Central del centro-sur de Chile, donde las olas de calor se han tornado más intensas y frecuentes producto del aumento de la temperatura promedio. En consecuencia, es necesario aprender a adaptarnos a esta situación y promover territorios y comunidades más resilientes. “De igual manera, debemos repensar las ciudades, especialmente promover las áreas verdes y estrategias sustentables que nos permitan adaptarnos a nuevas condiciones climáticas y además reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, para así mitigar el cambio climático”, puntualiza.
A modo de resumen, las Floraciones Algales Nocivas corresponden a fenómenos naturales que representan una amenaza para el bienestar humano en múltiples dimensiones. Dichos factores están interconectados con otras situaciones que ponen en riesgo a la sociedad: el cambio climático, el cambio en eventos meteorológicos extremos y los incendios forestales. Finalmente, son elementos que se relacionan entre sí y se debe poner énfasis en cuidar el medio ambiente y lo que puede afectar su salud y estabilidad.