
Estudio revela caída del 20,9% en productividad de la Atención Primaria pese a aumento del 68% en presupuesto
Un reciente estudio realizado por el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (UNAB) ha revelado una preocupante caída del 20,9% en la productividad de la Atención Primaria de Salud (APS) en Chile, a pesar de un aumento significativo del 68% en el presupuesto destinado a este sector en los últimos ocho años.
El análisis indica que entre 2015 y 2023, el presupuesto destinado a la APS creció un 68%, pasando de $2.007.672 millones a $3.377.813 millones.
Además, se observó un aumento del 27% en el número de centros de atención, con la apertura de más de 500 nuevos establecimientos. Sin embargo, a pesar de este incremento, la productividad y eficiencia del sistema de APS ha disminuido, con una caída acumulada del 20,9%.
Baja cobertura por problemas de calidad
Uno de los datos más alarmantes que surge del estudio es que, de los 15 millones de afiliados a FONASA en 2020, solo 6 millones (un 44%) utilizaron exclusivamente la APS, mientras que 1,5 millones optaron por combinarla con la Modalidad de Libre Elección (MLE) en el sector privado.
Esto pone en evidencia las barreras de acceso y la falta de efectividad en la cobertura de este sistema.
El informe subraya problemas de calidad en la atención, la falta de resolutividad en los centros de salud y la ausencia de interoperabilidad entre los registros clínicos, lo que ha afectado la continuidad de la atención para los pacientes.
También se menciona la sobrecarga de los centros, la distancia geográfica y la inseguridad como factores que impactan negativamente en el acceso a la APS.
Mayor presupuesto, menos eficiencia
A pesar del aumento significativo del presupuesto de la APS, el informe indica que la cantidad de prestaciones solo aumentó un 33,4% en los últimos ocho años, lo que muestra que la eficiencia del gasto ha disminuido.
Entre las áreas con mayor crecimiento están las consultas abreviadas, los exámenes de imagenología y las consultas de lactancia materna, lo que podría ser positivo en términos de resolutividad, pero no ha sido suficiente para mejorar la eficiencia general del sistema.
El costo medio de producción de la APS aumentó un 26,5% en el mismo período, lo que sugiere problemas en la gestión de los recursos.
Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la UNAB, señaló que “la falta de un modelo actualizado de financiamiento per cápita y las rigideces administrativas en la contratación de personal han sido factores clave en este retroceso”.
Urgen reformas estructurales
El informe también enfatiza la necesidad urgente de modernizar la gestión de la APS. Se recomienda realizar cambios en la administración de los recursos humanos, optimizar la asignación presupuestaria y mejorar la interoperabilidad tecnológica para agilizar la atención y la gestión de registros clínicos.
Sánchez agregó que “la caída del 20,9% en productividad en ocho años es un desafío que requiere cambios estructurales en infraestructura, sistemas de información, modelos de atención y, sobre todo, en la gestión del recurso humano”.
En este sentido, se sugiere que el préstamo del Banco Mundial de US$200 millones destinado a la universalización de la APS debe priorizar el aumento de la eficiencia y productividad antes de expandir la cobertura a beneficiarios de Isapres y Fuerzas Armadas.
¿Proyecto desenfocado?
Manuel Inostroza, académico de la UNAB y coautor del estudio, también advirtió que el proyecto de APS Universal impulsado por el gobierno está “desenfocado”.
Según Inostroza, no es viable ampliar la cobertura sin antes mejorar la eficiencia y productividad de la red.
"Actualmente, más de 3 millones de afiliados a FONASA no usan la APS a pesar de estar inscritos, debido a problemas en la atención. La reforma debe priorizar la optimización del recurso humano, la modernización tecnológica y concesiones para acelerar infraestructura", concluyó.
El informe plantea que, antes de ampliar la cobertura de la APS, es crucial mejorar la atención y el acceso para los actuales beneficiarios de FONASA, que aún no cumplen con los estándares internacionales de cobertura efectiva.