Patagonia, empresa fundada por un herrero autodidacta en 1973, paso a paso, se ha convertido en una de las agrupaciones más ligadas al cuidado medioambiental.
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Patagonia, empresa fundada por un herrero autodidacta en 1973, paso a paso, se ha convertido en una de las agrupaciones más ligadas al cuidado medioambiental.
Entre sus tareas más destacables, podemos incluir la contribución de 200 millones de dólares a organizaciones ambientales, lo que equivale a 159 mil millones de pesos chilenos.
Además, Daniella Hartley, country Manager Patagonia Chile, recalca que “estamos mirando hacia el futuro, no el pasado, de nuestra vida en la Tierra. Juntos podemos priorizar el propósito por sobre las ganancias y proteger este planeta maravilloso, nuestro único hogar”.
Desde sus inicios, Patagonia ha mantenido su compromiso con fabricar productos de calidad y generar el menor impacto posible sobre el planeta.
Para ello, fue fundamental trabajar en innovaciones tecnológicas para mejorar la calidad y durabilidad de las prendas para seguir disminuyendo el impacto que se genera año a año en el planeta, considerando que la industria de la moda es la responsable del 8% de los gases invernaderos y del 20% del desperdicio de agua a nivel mundial, posicionándose como la segunda industria más contaminante del mundo.
Extraer y procesar materiales vírgenes causa un gran impacto en el ambiente. Por eso, están migrando hacia un 100% de materias primas renovables y recicladas.
Al usar fibras sintéticas y naturales hechas con desechos pre y post consumo, limitan su dependencia de las materias vírgenes. La industria textil tiene una tasa de reciclaje de entre el 1% y el 3%, sin embargo, actualmente el 69% de sus productos están hechos 100% con materiales reciclados.
En los próximos 50 años, Patagonia se enfocará incansablemente en la calidad: la calidad de los productos y la calidad de las conexiones con la naturaleza. Dejarán de lado las cosas que los frenan y esperan encontrar más colaboración que competencia, especialmente mientras enfrentamos crisis existenciales como el cambio climático.

“Cualquier esperanza de un planeta próspero, o al menos un negocio próspero, exigirá que todos hagamos lo que podamos con los recursos de los que disponemos. En Patagonia, eso significa estar en este negocio para salvar nuestro hogar, el planeta Tierra, y no dejar de divertirnos todo lo que podamos en el camino”, agrega Daniella Hartley.