Este martes, se publicó el video oficial de 'Hablamos mañana', el cuarto single del último disco de Bad Bunny, Yo hago lo que me de la gana (YHLQMDLG), que ya había adelantado el pasado 29 de febrero junto a la publicación digital de su segundo larga duración. Para este tema, el portorriqueño recurrió a las colaboraciones del chileno Pablo Chill-E y el argentino Duki, en un guiño envidiable a los seguidores del estilo en el cono sur.
Sobre el clip, dirigido por Stillz y Nude Robot, el Conejo Malo apostó por una mezcla de actuaciones, efectos especiales y las versiones animadas en 3D (a lo GTA) de los tres latin trapper, suficientes para ser primera tendencia mundial en YouTube, superando incluso a lo nuevo de BTS. En una reciente entrevista a Culto, el trapero nacional comentó sobre esta colaboración que un día le escribió Mora, un productor portorriqueño, para felicitarlo. "¿Felicidades por qué?’, le pregunté y me dice ‘porque Benito quiere que salgas en su disco, así que manda tus datos para que te compren los pasajes’, y al otro día estaba en Miami grabando el tema”.
Con tal nivel de arrastre, el equipo de Babel le subió el volumen a los parlantes para dar su #PrimeraImpresión El portorriqueño recurrió a varias colaboraciones en el disco, pero es en este single donde se reúne con el chileno Pablo Chill-E y el argentino Duki, en un guiño envidiable a los seguidores del estilo en el cono sur.
César Tudela: Beats fragmentados y su registro melodioso cargado de autotune, siguiendo el manual del trap. El inicio de 'Hablamos mañana' es de manual, mostrando lo que ya sabemos es capaz de producir el portorriqueño. Sin embargo, a medida que van pasando los minutos y van apareciendo las colaboraciones, es que la canción cobra una fuerza propia y sorprendente. De hecho, cuando entra Pablo Chill-E se produce un contrapunto entre la rudeza rap del chileno y una línea rítmica de tono caribeño que de a poco se va inclinando a un flow más funk –ahí entra Duki–, hasta explotar en una coda con guitarras y batería que se mezclan con todo lo que estaba pasando antes en la canción, convirtiéndose en una base rockera/playera a lo Puya, potente y bailable, justo en el momento en que se escucha al Conejo Malo cantar "hago lo que me da la gana".



