Totalmente hechos a mano con materiales reciclados, vendidos por sus editoras, editores y manufactores, cada uno con un diseño único y con portadas pintadas o con collage, el libro cartonero ha ido ganando espacios. Desde hace seis años una feria internacional se realiza anualmente en la Biblioteca de Santiago, lo que ha llevado a este tipo de publicaciones a pasar de ser casi desconocidas para el grueso del público lector, a tomarse por asalto la Filsa a través de un stand que, como es costumbre cartonera, ganaron por trueque a cambio de ofrecer charlas y talleres gratuitos que han estado realizando casi a diario para niños, jóvenes y adultos. Durante las casi dos semanas que van de feria han estado enseñando a hacer libros pop up, libros origami giratorios y encuadernación japonesa, entre otros talleres. Tan bien les ha ido, que han debido repetir el plato en más de una ocasión.
En la mira: Editoriales cartoneras en Filsa, una pequeña grieta en el sistema
“La experiencia es genial, de hecho que nos integren con editoriales establecidas, o más industrializadas, es una ruptura gigante y maravillosa para nosotros, es como una pequeña grieta que se abre en el sistema y te permite entrar por ahí”, dice el ilustrador Rodrigo Durán, de Editorial Cayó La Teja. Él ofreció talleres de costura japonesa con alta afluencia de público: “tres mesas, repetimos dos veces, quedé súper cansado”.
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En Twitter alguien les escribió que lo mejor que trajo la escisión de las multinacionales “es la visibilidad que ganaron las pequeñas editoriales y las editoriales cartoneras este año” en Filsa. Son 7 las editoriales participando en el stand: Olga Cartonera, Cayó La Teja Ediciones, Estalla Cartonera, Comida Aérea - juguetería de papel, Etérea - agendas artesanales, Aquiles Ediciones y Loquita Cartonera. Además de vender los libros, tienen una biblioteca con publicaciones de otras editoriales de Latinoamérica y del mundo. “La gente ha preguntado, oh qué bueno que están las cartoneras acá, los que te reconocen, estamos hablando de un porcentaje chiquitito. Y los que no sabían, quedan sorprendidos, les agrada ver algo nuevo de manufactura, hecho a mano, y ver que la gente está acá mismo ofreciéndolo”, dice Rodrigo. A su lado en el turno está Yuri Carmona, colombiana, fundadora de Estalla Cartonera, una editorial que partió de un viaje y que hoy está radicada en Chile. Empezaron vendiendo fotocopias y acá se dieron cuenta que lo que estaban haciendo tenía un nombre. “Estalla cartonera porque estalló una idea”, dice ella.
Aún quedan actividades gratuitas para ver, conocer y aprender más sobre el libro cartonero, entre ellas unapresentación hoy con el escritor Washington Cucurto, quien dio inicio a este movimiento cuando estalló la crisis en Argentina y mucha gente comenzó a cartonear para poder comer. Al mal tiempo le pusieron el hombro con colores, letras y cartón, comprando y dando trabajo a los recolectores de cartón. Hoy tienen más de 200 títulos publicados, en cuyo proceso de manufactura participó gente que no había leído en su vida y que al tocar y conocer los libros comenzó a tener curiosidad. Tal como se aprecia en el documental Carretera cartonera que se exhibe este sábado.
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Próximas actividades cartoneras en Filsa:
Jueves 8 / 17:00
Todos somos autores. Edición cartonera con Washington Cucurto.
Lugar: Escenario Poniente
Sábado 10 / 14:00 a 16:00
Taller Crea tu propia lumbeta en madera.
Lugar: Foro del autor
*Abierto a todo público
16:00hrs
Documental: Carretera cartonera de Marta Mancusi y Anna Trento (Italia).
Sala: Nemesio Antúnez