Un estudio liderado por investigadoras del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE), académicas de las Universidad Mayor y la UNAB concluye que los adultos mayores de la región Metropolitana presentan mejores indicadores de salud cognitiva en la vejez que quienes viven en el norte y el sur del país, con una brecha promedio de 30%.
Envejecer en Chile: Estudio revela brecha cognitiva de 30% entre la región Metropolitana y las regiones extremas
Desde MICARE se siguió la trayectoria cognitiva de 1.959 chilenos mayores de 60 años, indicando desigualdades territoriales y de género.
La investigación fue liderada por la doctora Sarahí Rueda, académica del Centro de Investigación en Sociedad y Salud (CISS) e investigadora de MICARE, y siguió la trayectoria cognitiva de 1.959 chilenos de 60 años y más entrevistados en sus hogares entre 2017 y 2019.
El diseño utilizó datos longitudinales para medir la esperanza de vida sin deterioro cognitivo (EVDC) según género, nivel educativo y actividad física, comparando resultados entre cuatro macroregiones: norte, central, metropolitana y sur.
"El estudio lo que te dice es que las regiones tienen características particulares en lo que se refiere a pobreza multidimensional, que esto repercute de alguna manera en la salud cognitiva", explicó Rueda en entrevista con El Desconcierto.
Región Metropolitana y mejores indicadores cognitivos
Según la investigadora, la diferencia no implica que vivir fuera de Santiago conduzca inevitablemente al deterioro cognitivo, sino que refleja desigualdades estructurales entre territorios. La esperanza de vida nacional ronda los 82 años según el INE, pero ese promedio disminuye en regiones, y al aplicar los factores de riesgo del estudio, la distancia se amplifica.
Además de la dimensión territorial, la investigación identificó una significativa brecha en equidad de género: las mujeres viven más años, pero una mayor proporción de ese tiempo transcurre en condiciones de deterioro cognitivo y de salud mental. Sin embargo, Rueda destacó que la educación secundaria y la actividad física pueden reducir esa desventaja.
"La mujer que pueda alcanzar estudios secundarios, cuando lo combinamos con actividad física, esto puede llegar a cinco años adicionales de salud cognitiva", apuntó.
Protección de la salud cognitiva
Frente al acelerado envejecimiento demográfico del país —el Censo 2024 registró que la población de 60 años y más pasó de un 9,8% en 1992 a un 19,8%—, la investigadora subrayó la necesidad de intervenir antes de que las personas alcancen esa etapa. "Tenemos que cambiar este paradigma de hay que fomentar programas para las personas mayores. Tenemos que fomentar estos programas mucho antes de los 60 años", advirtió.
En esa línea, Rueda también valoró el rol del diseño urbano en la salud de los adultos mayores. Entornos accesibles, con áreas verdes, transporte adecuado y baja contaminación contribuyen a preservar la autonomía de este grupo. "La manera en que tenemos entornos más amigables con el adulto mayor servirá para mejorar estos indicadores y, sobre todo, preservar la autonomía, que es al final lo que se quiere al final de la vida", afirmó.
Por último, la investigadora alertó sobre el material particulado generado por la calefacción a leña en el sur del país como un factor ambiental que afecta la salud cognitiva en regiones y que, según advirtió, aún no ha sido suficientemente estudiado ni incorporado en las políticas de envejecimiento activo.