A 53 años del golpe de Estado, el documental El baile de los cisnes vuelve a poner en el debate público la cueca sola y la búsqueda de los detenidos desaparecidos. El filme sigue la vida y la lucha de Violeta Zúñiga, integrante de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), quien buscó durante más de cuatro décadas a su esposo, Pedro Silva Bustos, dirigente sindical y militante comunista detenido por agentes de la DINA el 9 de agosto de 1976 y visto por última vez en Villa Grimaldi.
La cueca sola nació el 8 de marzo de 1978 en el Teatro Caupolicán, cuando el Conjunto Folclórico de la AFDD estrenó la composición de Gala Torres ante miles de mujeres reunidas por el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces, las integrantes de la agrupación bailan sin pareja, con camisa blanca, falda negra y el retrato de sus familiares en el pecho. Zúñiga fue una de sus intérpretes durante décadas y murió en febrero de 2019, cuatro años antes del estreno del documental, el 5 de septiembre de 2023 en el Centro Cultural de Recoleta.
La película se gestó como tesis del Magíster en Cine Documental de la Universidad de Chile y se grabó entre 2016 y 2018. “Fue un seguimiento primero por la cueca sola como acto de protesta y luego de la vida y lucha de Violeta Zúñiga”, explica su director, Daniel Miranda Acuña. La pregunta que atraviesa el relato, según el realizador, es “¿cómo disponer de toda tu vida para encontrar a tu amado?”. “En un país de injusticias e impunidad, la lucha de estas mujeres es heroica y merecen tener espacio dentro del encuadre cinematográfico”, agrega.
¿Por qué el documental se llama El baile de los cisnes?
El título recurre a una doble analogía. La primera es la monogamia de los cisnes: “Tienen una pareja toda su vida, por lo tanto, cuando una de las partes muere, quien queda hace el canto del cisne y se separa de la manada”, señala Miranda.
La segunda es cromática. El cisne de cuello negro, especie propia de la fauna chilena, combina el plumaje blanco con la cabeza oscura, los mismos colores del vestuario con que las mujeres de las agrupaciones bailan la cueca sola. “Eso me pareció un juego no literal, pero muy poético”, afirma.
¿Qué relación tiene el documental con el negacionismo?
La película se inscribe además en el contexto político actual. “En tiempos de avances del negacionismo en nuestro país, la respuesta es memoria”, sostiene el director, quien atribuye al arte “una potencialidad única, que es llevar a través de la emoción estos temas que son tan fundamentales para nuestra historia e identidad”.
Miranda también cuestiona la idea, que califica de “posverdad”, de que el cine chileno habla solo de la dictadura. Un catastro de CineChile indica que, de las 695 películas chilenas estrenadas comercialmente entre 2001 y 2025, 105 abordan el golpe, la dictadura o los últimos días de la Unidad Popular, un 15,1%.
El baile de los cisnes es un documental autogestionado de 68 minutos, producido por Siembra Cinecon el apoyo del Magíster en Cine Documental de la Universidad de Chile y “realizado gracias a la ayuda de amigas y amigos”, según su director, quien anticipa que “seguiremos colocando en el encuadre cinematográfico estas historias y muchas otras, porque nuestro país debe seguir mirándose”. “El cine como acto de memoria y reparación, lugares donde muchas veces la justicia no ha llegado”, concluye.
Ficha técnica
El baile de los cisnes (2023). Dirección: Daniel Miranda Acuña. Producción: Siembra Cine. Producción ejecutiva: Álvaro Berríos. Fotografía: Ashley Salman. Apoyo: Magíster de Cine Documental, Universidad de Chile. Duración: 68 minutos.