En un contexto marcado por la crisis climática, degradación ambiental y creciente concentración del sistema alimentario, distintas experiencias productivas en América Latina, como Paraguay, Chile, Cuba y Argentina, están abriendo camino hacia formas alternativas de cultivo.
Cómo la agroecología gana terreno en Chile ante la crisis climática sin uso de plaguicidas y en comunidad
En medio de la creciente crisis climática y el avance del modelo agroindustrial basado en monocultivos y uso intensivo de plaguicidas, un informe de RAP-AL revela cómo la agroecología se ha consolidado como una alternativa real en distintos territorios de América Latina, incluyendo Chile. El estudio documenta experiencias productivas que muestran mayor resiliencia frente a sequías, inundaciones y eventos meteorológicos extremos.
Así lo evidencia un reciente informe elaborado por la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL), que analiza iniciativas agroecológicas desarrolladas en diversos territorios del continente.
El estudio, titulado “Estrategias y prácticas de productores agroecológicos para adaptarse al cambio climático” y publicado en mayo de 2026, examina 14 casos en estos cuatro países, evaluando la sostenibilidad ambiental, la viabilidad económica y la capacidad de adaptación de estos sistemas frente al cambio climático.
Agroecología y la adaptación a condiciones extremas
Uno de los principales hallazgos es que la agroecología puede desarrollarse en condiciones altamente adversas. Desde el desierto de Atacama hasta zonas tropicales expuestas a huracanes, los casos documentados muestran que los sistemas diversificados permiten enfrentar sequías, lluvias intensas y variaciones climáticas, al tiempo que fortalecen la biodiversidad y reducen la dependencia de insumos externos.
El informe destaca que la totalidad de los productores analizados aplica estrategias de adaptación, como el manejo ecológico de suelos, la diversificación de cultivos, la conservación de semillas y la integración de sistemas productivos. Estas prácticas, según el documento, permiten reducir el uso de fertilizantes químicos y plaguicidas, favoreciendo la autorregulación de los ecosistemas agrícolas.
“El informe busca reconocer y visibilizar las experiencias, formas de organización, sueños, aprendizajes y desafíos que enfrentan hoy las y los productores agroecológicos de América Latina”, afirmó Javier Souza Casadinho, uno de los autores del informe. 3
Chile: aridez al norte y lluvias al sur
En el norte de Chile, comunidades agrícolas logran producir alimentos en condiciones de extrema aridez, mientras que en el sur del país se desarrollan sistemas adaptados a climas lluviosos. El informe menciona a la Comunidad Atacameña de la localidad de Coyo, en la Región de Atacama, en donde se cultiva maíz blanco, alfalfa, zapallos, hortalizas, hierbas medicinales y flores en el ayllu —unidad social y comunitaria—.
Las prácticas agroecológicas son capaces de sobreponerse al que es considerado el desierto más árido del mundo, el desierto de Atacama, caracterizado por las extremas diferencias de temperatura durante el día y la noche y sus precipitaciones casi inexistentes.
Sin embargo, a más de 2 mil km hacia el sur, en la ciudad de Collipulli, en la Región de La Araucanía, la Granja de Monte cultiva frutales, hierbas medicinales, cereales, legumbres y flores, gracias al clima templado oceánico húmedo y sus intensas lluvias. Asimismo, pero en la granja agroecológica de San Vicente de Tagua Tagua, ubicada en la Región de O'Higgins, una diversidad de hortalizas, hierbas medicinales, frutos rojos y árboles frutales se cultivan gracias al clima templado mediterráneo, caracterizado por lluvia durante el invierno.
Junto con los aspectos productivos, la investigación pone énfasis en la dimensión organizativa. La mayoría de las experiencias forma parte de cooperativas o asociaciones que articulan redes de comercialización local, capacitación e incidencia en políticas públicas. En algunos casos, como en Paraguay, estos actores participan directamente en el diseño de iniciativas institucionales vinculadas a la agroecología.
Los plaguicidas y el impacto en la biodiversidad
El documento también advierte sobre los efectos del modelo agroindustrial dominante, caracterizado por monocultivos y uso intensivo de plaguicidas. Según RAP-AL, este sistema resulta ambientalmente insostenible y contribuye a la degradación de los suelos, además de implicar riesgos para la salud humana.
La investigación señala que la exposición a estos químicos se asocia a diversas enfermedades, incluyendo cáncer, trastornos neurológicos y alteraciones endocrinas. Asimismo, cuestiona la expansión de herbicidas de alta peligrosidad, utilizados no solo en la agricultura, sino también en entornos urbanos.
“La agroecología hoy está presente en las principales discusiones internacionales vinculadas a biodiversidad y cambio climático. Ya forma parte de los debates en convenios internacionales y en los espacios donde se discuten las respuestas a la crisis socioambiental global”, señaló Souza Casadinho.
Agroecología: una alternativa ante la crisis climática con evidencia
Desde la organización, sostienen que estas experiencias no solo representan una alternativa técnica, sino también una propuesta política y cultural frente al actual modelo extractivista. Por su parte, María Elena Rozas, coordinadora nacional de RAP-Chile, subrayó el valor del informe como herramienta para quienes buscan iniciar procesos de transición productiva.
“Uno de los elementos destacables del estudio es que muestra los obstáculos que surgieron al comienzo de estas experiencias y cómo las comunidades campesinas y productoras han logrado enfrentarlos y superarlos”, señaló. “Otro aspecto notable y profundamente gratificante es el enorme amor y compromiso que demuestran los agricultores y agricultoras por mantener sus campos sanos, libres de agrotóxicos, y por entregar alimentos saludables a las comunidades”, afirmó.
El informe concluye que, frente a la crisis climática y alimentaria global, la agroecología surge como una alternativa viable y necesaria. Sin embargo, advierte que su expansión dependerá del fortalecimiento de políticas públicas, el acceso a la tierra y el desarrollo de mercados locales.