martes 21 de abril de 2026

Investigar es trabajar, pero ¿a qué precio?: La precariedad que golpea a los postgraduados chilenos

La precariedad actual representa un freno para el desarrollo de investigaciones creativas y diversas, afectando la representación social en el conocimiento generado a nivel nacional.

21 de abril de 2026 - 16:45

La precariedad laboral y social de las y los trabajadores del conocimiento es un problema estructural que afecta a una gran parte de este sector, reflejando una crisis que va más allá del ámbito académico y tiene implicancias sociales profundas. La Encuesta sobre las Personas Postgraduadas y Residentes en Chile realizada en 2024, con 1192 respuestas, dejó en evidencia esta problemática.

En este sentido, los resultados preliminares del sondeo exponen una alarmante cifra: el 62,1% de las y los trabajadores del conocimiento están bajo relaciones laborales precarizadas, lo que incluye contratos flexibles (contratos a plazo fijo, a contrata) y trabajo bajo boletas de honorarios.

Un 47,1% de los encuestados afirmaron tener contratos flexibles, siendo este porcentaje alto tanto en egresados de magíster como de doctorado: 46% y 55%, respectivamente. A esta cifra se suma un 15% cuya principal fuente de ingresos son becas, situación que genera una inestabilidad financiera alta, y un 0,4% que realiza trabajo ad honorem, sin remuneración.

Esta precariedad implica no solo inseguridad en el empleo, sino también significativos déficits en términos de derechos sociales y calidad de vida. Muchos trabajadores tienen periodos sin contratos formales, lo que afecta adversamente el acceso a sistemas de salud, pensiones y otros beneficios laborales.

El problema se agrava aún más por las largas lagunas previsionales ocasionadas principalmente por contratos bajo honorarios, que no garantizan un monto adecuado para jubilación, y por la imposibilidad de acceder a créditos hipotecarios, de consumo o contratos de arriendo, afectando con ello la estabilidad familiar y social de estas personas.

Otro factor preocupante que arroja la encuesta es la persistencia de desigualdades sociales y de capital cultural que limitan el acceso a los sectores más estables del campo académico y científico. Los encuestados con grado de doctorado tienden a provenir en mayor medida de sectores socioeconómicos con mejores recursos y mayor capital cultural familiar, mientras que aquellos con magíster suelen mantener su condición socioeconómica de origen, que es en muchos casos más modesta.

Esto sugiere que la meritocracia prometida en el sistema educativo y laboral no se cumple plenamente, reproduciéndose las barreras sociales en el acceso a condiciones laborales más favorables.

Además, se evidencia una diferenciación de género: la mayoría de quienes respondieron con grado de magíster se identificaron como cis-mujer, mientras que la mayoría con doctorado lo hicieron como cis-hombre, lo cual puede tener implicancias futuras para la equidad y representatividad de género en el sistema académico y científico.

Debido a estas condiciones, resulta fundamental impulsar reformas profundas para mejorar la estabilidad laboral y social de las personas postgraduadas.

Esta columna propone acciones concretas para el mediano-largo plazo para transformar este escenario, tales como la creación de una ley de cuotas de contratación flexible que limite a un máximo del 20% el porcentaje de trabajadores con relaciones laborales inestables por empleador; una mayor fiscalización a las universidades por parte de la Superintendencia de Educación Superior, con criterios de contratación por función; la incorporación de estos criterios en la Comisión Nacional de Acreditación (CNA); y la promoción de una ley específica que regule las relaciones laborales en las universidades, tomando referentes internacionales como el caso de Países Bajos.

Estas propuestas buscan no solo mejorar las condiciones materiales y de valoración de las y los trabajadores del conocimiento, sino también incidir en la calidad educativa de las instituciones, las cuales son claves para el desarrollo social del país. La precariedad actual representa un freno para el desarrollo de investigaciones creativas y diversas, afectando la representación social en el conocimiento generado a nivel nacional.

En síntesis, la encuesta realizada de Caracterización Social y Laboral de las Personas Postgraduadas o Residentes en Chile visibiliza que la precarización laboral afecta a la mayoría de las y los postgraduados y trabajadores del conocimiento en Chile, con consecuencias directas sobre el acceso a derechos sociales, la estabilidad económica y la equidad social y de género.

Reconocer esta realidad es esencial para generar políticas públicas efectivas y sostenidas que favorezcan un sistema laboral justo y digno en el ámbito de la educación superior y la ciencia. Sin dichas reformas, esta problemática seguirá siendo un obstáculo para el desarrollo social, académico y científico del país.

Sigue leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
José Antonio Kast en La Moneda con un grupo de ministros detrás suyo / Agencia Uno

Las más leídas

Te Puede Interesar