Desaparecidos en democracia: Cuando la violencia se banaliza
Desde los años sesenta militares y civiles latinoamericanos instauraron en el continente la práctica política de la desaparición de personas como una forma represiva que, a partir de una lógica inhumana, significó la perfección del crimen al borrarse huellas y cuerpo, pruebas y delito, incluso el propio sufrimiento infligido a la persona que desaparece junto al culpable generalmente protegido por los gobiernos, las fuerzas armadas, los civiles implicados.