Del 8M al 18O: Compañeras, ¡venceremos!
Ahora, denunciamos los abusos sin culpa ni vergüenza, podemos nombrar la violación y al violador, el “patipelado” se muestra con el orgullo de no haber renunciado, exigimos sin titubear nuestros derechos y sabemos que la Constitución de Pinochet que nos rige hasta hoy debe ser derogada y reemplazada por una escrita democráticamente, con amplia participación y paridad de género pues sólo así será legítima. El pueblo movilizado ha corrido el borde para dejar ahora afuera, marginados como la escoria social que son, a abusadores, traidores y vendidos.