Carta de un trabajador de la comida rápida
A lo mejor es un síntoma del empresario local de fast food, un sentimiento internacionalista que no se ve en otros emprendimientos, porque al menos yo no he visto a la señora de la peluquería, al momento de contratar a alguien, decir: “bienvenida a la enorme familia de peluqueros del mundo”. Estas conductas ponen a estas empresas en el mismo lugar que los “antisociales” del sector oriente, esa gente “de bien” que, incluso en medio de una pandemia sin precedentes, decidieron velar sólo por sus privilegios. Y el resto, como ovejas al matadero.