A propósito de un grifo, el Chacal de Nahueltoro
La prensa de la época informó así: “El hombre andrajoso, la bestia humana que entró a la cárcel, es ahora un ciudadano”. Cuando le pasaron la sentencia, junto con la tinta para que estampara su huella, José del Carmen Valenzuela dijo: “Su señoría, yo ya no soy el mismo analfabeto de antes”, y sacó su pluma fuente.