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Religión y tecnología

Papa León XIV dice que las nuevas "tierras raras" son los datos personales y que la IA alimenta la esclavitud

En su nueva encíclica "Magnifica humanitas", el sumo pontífice alerta sobre el uso de datos personales como nuevas “tierras raras” y los riesgos de la IA.

Por Nicole Donoso y Agencia EFE 25 de mayo de 2026 - 17:30

El papa León XIV pidió "sinceramente perdón" en nombre de la Iglesia católica por haber tardado siglos en condenar la esclavitud, en un pasaje de su encíclica sobre la Inteligencia artificial, "Magnifica humanitas", publicada este lunes 25 de mayo, en donde también comparó la obtención de datos con la llamadas "tierras raras".

En su documento el papa habla de que la IA puede generar nuevas formas de esclavitud y pide que se considere "una grave violación de la dignidad humana" porque "no reaccionar con firmeza o tolerar de cualquier modo estas prácticas significa, en cierta medida, hacerse cómplice hoy de las culpas cometidas ayer, cuando la esclavitud se justificaba o se silenciaba".

Papa León XIV pide perdón

Al respecto, León XIV admite que no se puede "negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud".

"Hubo que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud, en particular con León XIII", recordó.

"Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón", escribió el pontífice.

Datos personales: las nuevas "tierras raras"

Las llamadas “tierras raras” son minerales como el litio, el cobalto o el neodimio, indispensables para la fabricación de dispositivos electrónicos, chips y sistemas de inteligencia artificial.

Su extracción, altamente concentrada en pocos países y con importantes impactos ambientales y sociales, constituye una de las bases materiales de la economía digital contemporánea. Sin embargo, se obtiene, en algunas regiones del mundo, gracias al trabajo "en condiciones peligrosas" de adolescentes y niños.

Sin estos recursos, no sería posible la infraestructura tecnológica que sostiene desde los teléfonos móviles hasta los grandes centros de datos donde se entrenan los modelos de IA.

Pero en la actualidad, el papa habla de las “nuevas tierras raras” para referirse a los datos humanos: información sanitaria, genética, demográfica o de comportamiento que alimenta los algoritmos.

Al igual que los minerales estratégicos, estos datos son altamente valiosos, están concentrados en manos de grandes actores tecnológicos y se obtienen en un contexto de fuerte asimetría entre quienes los generan y quienes los procesan.

Por lo tanto, "es aquí donde se juega una de las cuestiones morales más urgentes de nuestro tiempo: transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio".

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