La segunda vuelta presidencial en Perú se mantiene completamente abierta. A medida que avanza el escrutinio oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, conserva una mínima ventaja sobre Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, en una de las elecciones más estrechas de la historia reciente del país.
Según los últimos datos oficiales difundidos este lunes, con el 93,823% de las actas procesadas, Fujimori alcanza el 50,006% de los votos válidos, equivalente a 8.783.435 sufragios.
Por su parte, Sánchez suma 8.781.255 votos, correspondientes al 49,994%, dejando una diferencia de apenas 2.180 preferencias entre ambos candidatos.
La distancia se ha reducido drásticamente durante las últimas horas. Durante la mañana, la ventaja de la ex candidata presidencial superaba los 16.000 votos, pero el ingreso de nuevas actas provenientes de zonas rurales y del extranjero permitió que Sánchez continuara acortando terreno hasta dejar la contienda prácticamente empatada.
Perú: resultado abierto hasta el último voto
La estrechez de los resultados mantiene al país en máxima incertidumbre. Distintos medios internacionales coinciden en que el balotaje peruano se definirá voto a voto y que cualquier proyección definitiva resulta prematura mientras no concluya el procesamiento de las actas pendientes.
La situación contrasta con los conteos rápidos difundidos la noche de la elección. Mientras algunos sondeos mostraban una ventaja estadísticamente marginal para Roberto Sánchez, otros otorgaban una ligera superioridad a Keiko Fujimori, siempre dentro del margen de error.
Qué ocurre después del 100% del escrutinio
Incluso cuando la ONPE complete el procesamiento total de las actas, el resultado no será proclamado inmediatamente. La legislación peruana establece que el cómputo final debe ser remitido al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), organismo encargado de resolver eventuales impugnaciones, apelaciones y actas observadas antes de oficializar al ganador.
Por ello, expertos y autoridades electorales han insistido en la necesidad de esperar los resultados definitivos antes de declarar un vencedor en una elección que mantiene a Perú en vilo y que podría definirse por apenas unos miles de votos entre más de 17 millones de sufragios contabilizados.