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Quintero

"Ya es demasiado": Vecinos y pescadores de Quintero lamentan aprobación de proyecto de hidrógeno verde en la bahía

El visto bueno a un nuevo proyecto de hidrógeno en Quintero despertó alertas por los años de saturación industrial contaminante en la bahía.

Por María del Mar Parra 30 de abril de 2026 - 07:05

Se aprobó un nuevo proyecto de hidrógeno verde para instalarse en la bahía de Quintero en la segunda sesión del Comité de Ministros bajo el gobierno de José Antonio Kast. El hecho despertó alertas entre pescadores y ambientalistas de Quintero y Puchuncaví, debido a los años de contaminación industrial que ha sufrido la bahía.

“Es una pésima señal. Somos una zona saturada ya hace muchos años y hemos declarado hasta el cansancio que no queremos tener más empresas contaminantes en nuestra zona. Ya es demasiado y en otros países han descartado esta industria por su ineficiencia en los costos, pero acá se está sacrificando otra vez nuestra comuna para hacer negocios”, declara Hugo Poblete, presidente de la federación de pescadores artesanales Bahía Narau, de Quintero y Puchuncaví.

La federación agrupa varios sindicatos de pescadores de la zona, que por años han denunciado la contaminación, las intoxicaciones masivas de niños, el impacto en el turismo y la pesca, y los varamientos de carbón en las playas que continúan hasta el día de hoy sin que existan respuestas concretas.

“El hidrógeno es inflamable y explosivo, y al lado del gas de GNL Quintero el peligro es inminente. Además esto es transporte de hidrógeno entonces significa más camiones en la ruta, donde ya hay constantes accidentes. Si llega a chocar uno de estos camiones explotamos todos. El material particulado va a aumentar y quieren poner otra desaladora además de Aguas Pacífico, en una bahía chiquitita que no tiene corrientes para disipar la salinidad. Para nosotros son solo consecuencias negativas y por eso no queremos más industrias”, resume Katta Alonso, histórica dirigenta social de la bahía.

Quintero y las industrias

En la bahía de Quintero funciona el cordón industrial Ventanas, donde los vecinos conviven con una veintena de industrias que han acumulado contaminación por décadas, afectando la salud de la población y de los ecosistemas que sostienen las actividades económicas de buena parte de la comunidad, como la pesca y el turismo marítimo.

Ya en 2022, en su primera cuenta pública, el ex presidente Gabriel Boric anunciaba los planes para promover industrias como el hidrógeno verde en las comunas denominadas como “zonas de sacrificio”, para que puedan cerrar sus termoeléctricas sin perder fuentes de trabajo.

Esta idea no surge de un trabajo de consulta ciudadana con comunidades que, en muchos casos buscan plantear un futuro no industrial para sus comunas, ya que toda gran intervención genera impacto ambiental. Organizaciones han planteado avanzar en la restauración ecológica de la bahía para revivir el turismo y potenciar aún más la pesca artesanal.

“Aquí en temporada de turismo llega mucha gente de otras regiones. La bahía es geográficamente espectacular para actividades náuticas como canotaje, veleros, paseos en bote y seguir aumentando el parque industrial aleja a la gente. El turismo, la pesca artesanal y también la pesca deportiva cuando entran merluzas, sierras y jurel a la bahía, son actividades económicas que mueven a mucha gente”, ejemplifica Hugo Poblete.

Hidrógeno verde y desaladoras

El proyecto aprobado se llama Hidrógeno Verde Bahía Quintero, que busca construir y operar una planta de generación de hidrógeno verde dentro de la planta de regasificación de GNL Quintero. El proyecto contempla una inversión estimada de US$ 30 millones.

Académicos han puesto la alerta por la proliferación de desaladoras en las costas de Chile sin que existan estudios claros sobre el efecto de la acumulación de salmuera en el mar, vertida por estas plantas en el proceso de desalinización de agua de mar.

Según explica el biólogo marino de la Universidad de Valparaíso, Humberto Díaz, los proyectos de hidrógeno verde frecuentemente contemplan desaladoras, ya que usan agua de mar desalinizada para someter a hidrólisis y separar el hidrógeno del oxígeno. Las plantas de hidrógeno verde, según el académico, exigen un consumo de agua que oscila entre los 200 litros por segundo o más.

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