El cerro San Cristóbal es uno de los principales atractivos turísticos de Santiago de Chile, pero en su ladera norte frente a Recoleta se puede ver el abandono y el contraste con respecto a la ladera sur. En 2019, un grupo de vecinos se propuso transformar un sector de esta ladera.
Vecinos de Recoleta recuperan ladera olvidada del cerro San Cristobal con reforestación y agroecología
El proyecto Winkelhue está transformando una zona del cerro San Cristóbal en un espacio comunitario con huerto y talleres ambientales para niños y niñas.
Se trata del proyecto Wikelhue; una iniciativa vecinal autogestionada que logró su primer hito al remover el micro basural ilegal que se había formado en esa parte del cerro San Cristóbal. Poco a poco, le devolvieron la salud al suelo de esa zona que estaba compuesto por piedra y limo sin materia orgánica.
Así, las y los vecinos de la iniciativa reforestaron ese sector del cerro levantando no solo vegetación de la zona sino parches y líneas de cultivo agroecológicas para la misma comunidad.
Además, decidieron usar el nombre original del Cerro San Cristóbal: Tupahue, que en quechua significa centinela. Pronto, el proyecto no solo se volvió un espacio de regeneración ecológica sino también de regeneración social y comunitaria, al ofrecer un punto de encuentro con otros vecinos y con la naturaleza.
Educación ambiental en el cerro San Cristóbal
En Winkelhe se han celebrado talleres ambientales, escuelitas de verano con niños y niñas del barrio, peñas artísticas, comparsas que tocan música con instrumentos reciclados y celebraciones de cambios de estación propias de cosmovisiones mapuche y andina.
También han hecho encuentros de coordinación y colaboración con el Movimiento de Agroecología Urbano (MAU) y con organizaciones como Modatima y otras iniciativas locales. El impacto de esta iniciativa ha ido más allá del espacio mismo: han aparecido más plantaciones y reforestaciones alrededor, y vecinos están empezando a cultivar en sus casas inspirados por el trabajo que hacen en el cerro San Cristóbal.
El trabajo autogestionado se sostiene principalmente con aportes de los mismos vecinos y vecinas que participan en el espacio, pero también se han adjudicado algunos fondos del Estado. Trabajan directamente con la Junta de Vecinos del sector, y con la municipalidad que ha apoyado gestiones como el retiro de escombros y basura.
También se han vinculado desde un inicio con el Parque Metropolitano, que son quienes administran el terreno. Según declaran desde el proyecto, en un inicio hubo proyectos exitosos con Parquemet, y luego períodos de no contacto, tras lo cual están retomando la relación y el apoyo.
Proyecto a futuro
Desde la organización buscan continuar limpiando el cerro para retirar parte de la basura que se acumula, trabajar en mecanismos de prevención de incendios, crear un vivero comunitario y construir pequeñas obras hídricas naturales para mejorar la retención de agua en los suelos del cerro.
También buscan que la escuela para niños niñas y jóvenes sea un espacio más permanente, instalar puntos verdes de reciclaje y fortalecer la capacidad para postular a fondos. En lo físico, el objetivo es mejorar la accesibilidad construyendo rampas y pasamanos y desarrollar senderos para que se pueda conocer más fácilmente el lugar.