El huillín (Lontra provocax) se encuentra en peligro de extinción en Chile y es una de las nutrias nativas más amenazadas de Sudamérica. Sus poblaciones son pequeñas y fragmentadas, y sobreviven asociadas principalmente a ríos, lagos, humedales y sectores costeros del sur del país, donde dependen de ecosistemas acuáticos en buenas condiciones.
¿Dónde vive el huillín?
En Chile, el huillín se distribuye entre las regiones de La Araucanía y Magallanes, aunque sus poblaciones no forman una distribución continua y se encuentran fragmentadas.
Su hábitat incluye riberas de ríos y lagos, humedales y sectores costeros protegidos de la Patagonia. La especie está estrechamente vinculada a ambientes con aguas limpias y riberas que le permitan encontrar alimento, refugiarse y reproducirse.
Se trata de una nutria de cuerpo alargado y pelaje café oscuro. Puede medir entre 1,1 y 1,3 metros incluyendo la cola, que alcanza aproximadamente 40 centímetros, mientras que su peso fluctúa entre los 6 y 15 kilos. También posee patas palmeadas y largas vibrisas.
¿Qué come el huillín?
Su alimentación está compuesta principalmente por peces, crustáceos y otros organismos acuáticos, por lo que la conservación de ríos, lagos, humedales y ambientes costeros resulta fundamental para su supervivencia.
El huillín es mayoritariamente solitario. Los machos se reúnen con las hembras para reproducirse, mientras que estas últimas pueden formar pequeños grupos junto a sus crías, que nacen en madrigueras escondidas cerca del agua.
¿Por qué el huillín está en peligro de extinción?
En Chile, la especie está clasificada En Peligro desde 2011. Entre sus principales amenazas se encuentran la pérdida y fragmentación de su hábitat, la contaminación de ríos y lagos y la presión generada por diferentes actividades humanas.
Otro problema es la presencia de especies exóticas invasoras, especialmente el visón, que compite por alimento y aumenta la presión sobre las poblaciones remanentes de huillín.
Su situación es especialmente delicada debido a que sus poblaciones son pequeñas, se encuentran aisladas entre sí y son altamente sensibles a las alteraciones de sus ecosistemas.
El plan para evitar la desaparición del huillín
En diciembre de 2025 se oficializó el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE) del huillín, diseñado para establecer durante 15 años una hoja de ruta destinada a su conservación.
Entre sus principales ejes están la protección y restauración de riberas, humedales y zonas costeras; la reducción de amenazas derivadas de actividades humanas e infraestructura; y el control de especies exóticas invasoras.
El plan también contempla fortalecer la investigación y el monitoreo para conocer mejor la distribución y tamaño de las poblaciones, además de impulsar la educación ambiental, el trabajo con comunidades locales y la coordinación entre las instituciones involucradas en su conservación.
Su elaboración se materializó a partir de 2023 mediante un proceso técnico y participativo que incluyó nueve talleres y la participación de más de 12 servicios públicos y cerca de 25 organizaciones y centros académicos.